jueves, 21 de febrero de 2019

Medicación materna del asma y riesgo de defectos congénitos

Medicación materna del asma y riesgo de defectos congénitos
Como el asma materna es una enfermedad común durante el embarazo, la investigación de la seguridad del uso de medicamentos para el asma materna durante el embarazo es un importante problema de salud pública.Autor: Dres. Shao Lin, Jean Pierre W. Munsie, Michele L. Herdt-Losavio, Charlotte M. Druschel, Kimberly Campbell, Marilyn L. Browne, Paul A. Romitti, Richard S. Olney, Erin M. Bell Pediatrics 2012; 129; e317
El asma es una de las enfermedades pulmonares obstructivas más frecuentes que se experimentan durante el embarazo, afectando a aproximadamente el 4% a 12% de las mujeres embarazadas. Las guías clínicas actuales recomiendan que las mujeres con asma mantengan el uso de la medicación para el asma durante el embarazo. Aproximadamente el 3% de las mujeres embarazadas informan que consumen medicamentos para el asma. Estos fármacos actúan de 2 maneras: como broncodilatadores o antiinflamatorios. Hasta la fecha, los datos de seguridad de muchos medicamentos para el asma son escasos.

Estudios en animales encontraron que aproximadamente un 10% de la circulación materna de albuterol (un broncodilatador) se transfiere al feto, pero la disposición en los pulmones del feto es comparable a la de los pulmones de la madre. Varios estudios anteriores han examinado los efectos del asma materna o el uso de medicamentos para el asma durante el embarazo con un número de resultados en la madre y el feto; sin embargo, pocos han evaluado defectos de nacimiento graves como resultado primario. Un estudio de casos y varios estudios epidemiológicos han sugerido un aumento del riesgo de hendiduras orofaciales, defectos cardiovasculares, defectos del sistema nervioso (con exclusión de espina bífida), defectos de las vías respiratorias, defectos del sistema digestivo, atresia anal, gastrosquisis, y las malformaciones asociadas en combinación con el asma o con el uso de medicación para el asma durante el embarazo, mientras que otros estudios no identificaron asociaciones entre el asma materna y/o el uso de medicación para el asma y los defectos de nacimiento. En particular, un estudio reciente en el Reino Unido encontró un pequeño aumento del riesgo de defectos de nacimiento entre los hijos de mujeres con asma; sin embargo, no se identificó una asociación entre los defectos de nacimiento y la medicación para el asma.

Los defectos congénitos son la causa principal de morbilidad y mortalidad infantil. Como el asma materna es una enfermedad común durante el embarazo, la investigación de la seguridad del uso de medicamentos para el asma materna durante el embarazo es un importante problema de salud pública. Los resultados reportados en estudios previos sobre el uso de medicación para el asma durante el embarazo y los defectos de nacimiento se ven limitados en parte debido al pequeño número de casos de defectos de nacimiento específicos. Mediante el uso de datos poblacionales de un estudio multicéntrico, caso-control, los autores examinaron si el uso materno de medicamentos para el asma durante el embarazo temprano aumentó el riesgo de defectos de nacimiento seleccionados después de controlar por otros posibles factores de confusión.
Métodos
Se analizaron datos del Estudio Nacional para la Prevención de Defectos de Nacimiento (ENPDN). El ENPDN es un estudio multicéntrico en curso, basado en población, de casos y controles, llevado a cabo en 10 estados de EE.UU. (Arkansas, California, Georgia, Iowa, Massachusetts, Nueva Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Texas y Utah) para investigar factores de riesgo genéticos y ambientales para defectos estructurales mayores al nacimiento. Cada centro participante obtuvo la aprobación del comité de revisión institucional correspondiente.

Los casos incluidos en el siguiente análisis fueron nacidos vivos, mortinatos, o terminaciones electivas con fecha probable de parto (FPP) del 1 de octubre de 1997 al 31 de diciembre de 2005, y diagnosticados con 1 o más de los siguientes defectos de nacimiento: defectos del tubo neural (dividido en 2 grupos, anencefalia y espina bífida), atresia de esófago, atresia de intestino delgado, atresia anorrectal, malformaciones de las extremidades, hernia diafragmática y onfalocele. Los autores seleccionaron estos defectos específicos porque había 200 o más casos de niños con cada defecto. Otros grupos de defectos mayores fueron estudiados por otros investigadores utilizando el mismo conjunto de datos. Los nacimientos de los casos se identificaron a partir del sistema de vigilancia de defectos de nacimiento de cada estado participante y los informes de los expedientes médicos fueron revisados por los genetistas clínicos utilizando criterios desarrollados por el ENPDN para asignar diagnóstico. Luego cada caso fue clasificado como aislado (sin defecto mayor adicional) o múltiple (1 o más defectos importantes adicionales en un sistema de órganos diferente); los diagnósticos atribuidos a una etiología cromosómica o de gen único fueron excluidos. Los lactantes control incluidos en el análisis actual fueron nacidos vivos sin malformaciones con FPP en el mismo período de tiempo que los lactantes casos, seleccionados al azar por los certificados de nacimiento o de los hospitales de nacimiento. Anualmente, cada centro recluta a 100 madres del grupo control, lo que proporciona un tamaño de muestra suficiente para una relación 1:1: caso:control para cualquier nacido con 1 defecto incluido en el ENPDN. Los niños casos y controles que fueron adoptados, con cuidado de crianza, o cuya madre no hablaba inglés o español fueron excluidos desde el ENPDN.

Se utilizaron procedimientos sistemáticos de recolección de datos para reclutar familias de casos y controles.  La información de la exposición fue recolectada por entrevista telefónica con las madres de casos y controles. La entrevista se llevó a cabo en inglés o español con una mediana de tiempo desde la FPP a la entrevista de 10 meses en los casos y de 8 meses en los controles; la mayoría de las entrevistas (78%) se completaron en 12 meses. La información recopilada incluyó salud materna (por ejemplo, enfermedades crónicas); medicamentos utilizados; historia del embarazo y complicaciones; factores nutricionales/conductuales (por ejemplo, dieta, uso de vitaminas, cafeína, tabaco, alcohol); exposiciones en el hogar y el trabajo; y demografía. Para mejorar el recuerdo y definir mejor la exposición a los medicamentos, a las madres se les preguntó por los nombres específicos, dosis y fechas de los medicamentos prescritos y los medicamentos de venta libre, así como las condiciones de salud y síntomas relacionados con el uso de ese medicamento específico. Se utilizó un calendario de embarazo para facilitar el recuerdo materno sobre el tiempo y la frecuencia del uso de medicamentos, tales como día, mes o trimestre del embarazo y dosis. La información sobre el uso de medicamentos se recolectó desde 3 meses antes del embarazo hasta la finalización del mismo.

Se utilizó el Diccionario de Drogas del Centro de Epidemiología Slone de la Universidad de Boston para que coincidan los informes sobre el uso de medicación de la madre con el ingrediente activo para  identificar a las madres que utilizaron medicamentos para el asma. La exposición se definió como el reporte del uso de medicamentos para el asma  por lo menos una vez durante el período periconcepcional (un mes antes hasta el tercer  mes de embarazo). Algunas madres dijeron que la medicación para el asma fue tomada "según necesidad." Para reducir errores de clasificación, las madres que reportaron usar medicamentos para el asma "según necesidad", pero con un período de tiempo de uso desconocido, se excluyeron del análisis. No se llevó a cabo el examen de la vía de administración (oral versus inhalatoria), ya que dicha información no estaba disponible para todas las madres. El uso de medicamentos para el asma se dividió en 3 grupos: antiinflamatorios, broncodilatadores, y ambos.

Los análisis se centraron principalmente en los niños con defectos congénitos aislados. Las asociaciones entre las características maternas y cada defecto se evaluaron mediante el uso de pruebas de X2. Las variables que estuvieron asociadas significativamente (P<0,05) tanto con un defecto como con el uso de medicamentos para el asma o que fueron citados como factores de riesgo de un defecto en la literatura previa se examinaron como posibles factores de confusión y se incluyeron en el análisis multivariable. Para cada defecto, se utilizó regresión logística para estimar odds ratios ajustados (ORa) para evaluar la asociación entre la medicación materna para el asma y cada defecto de nacimiento estudiado. Los posibles factores de confusión examinados fueron el sexo del niño, edad materna, IMC, paridad, raza/etnia, educación, consumo de alcohol, tabaquismo, uso de vitaminas con ácido fólico, fiebre, y uso de crack/cocaína. Las últimas 5 variables fueron específicas del período periconcepcional. Se llevaron a cabo modelos de regresión logística individual para el uso de  broncodilatadores solos, el uso de antiinflamatorios solos, y el uso de ambos.

Se realizaron análisis adicionales que incluyeron tanto defectos aislados como múltiples para los defectos que se encontraron asociados con la medicación para el asma en el análisis de casos aislados que se ha descrito previamente (es decir, atresia de esófago, atresia anorrectal, y onfalocele). Además, para cada uno de estos defectos (casos aislados solamente), se estimaron ORa para las madres que utilizaron medicamentes para el asma durante el periodo periconcepcional y aquellas que utilizaron medicación para el asma durante el segundo y/o tercer trimestre solamente en comparación con las que no usaron para evaluar si los efectos encontrados eran biológicamente plausibles. También se llevó a cabo un análisis limitado al caso de los recién nacidos con defectos múltiples consistentes con VACTERL, una asociación de defectos que incluye defectos vertebrales, atresia anorrectal, defectos cardíacos, fístula traqueoesofágica, atresia esofágica, defectos renales y defectos de las extremidades (VATER es una asociación que incluye defectos vertebrales, atresia anorrectal, fístula traqueoesofágica, atresia esofágica, y defectos renales).
Resultados
Hubo un total de 2853 casos aislados de los 7 tipos de defectos seleccionados después de la exclusión de 30 casos por informes maternos incompletos de todas las preguntas sobre medicamentos. Los casos aislados y múltiples incluidos en el análisis adicional descrito anteriormente fueron 440 para atresia esofágica, 642 para atresia anorrectal, 272 para onfalocele, y 145 con asociación VACTERL (datos no mostrados). Los niños elegibles como control fueron 6789. De éstos, 59 fueron excluidos debido a información materna incompleta de todas las preguntas sobre medicación y 4 fueron excluidos debido al reporte materno de uso de terbutalina (medicamento que también se utiliza para prevenir el parto prematuro). En general, las tasas de participación promedio fueron del 71% para las madres de niños con defectos congénitos incluidos en este análisis y del 67% para las madres del grupo control.

En comparación con los controles (6726 niños), los niños caso tuvieron más probabilidad de ser varones. Las madres caso fueron más propensas que las madres control a ser de origen hispano, tener una educación de escuela secundaria o menor, e informar fiebre en el primer trimestre. Todas las otras proporciones fueron similares entre casos y controles de niños y madres. El uso periconcepcional de broncodilatadores y antiinflamatorios informado por las madres fue similar entre los casos y controles, a excepción de fluticasona y beclometasona. El  albuterol (casos=2,75%; controles=2,11%) fue el broncodilatador más frecuentemente reportado, y la fluticasona (casos=1,22%; controles=0,77%) fue el antiinflamatorio más frecuentemente utilizado. Todos los otros medicamentos habrían sido utilizados por una proporción muy pequeña (<0,5%) de casos o controles.

Se encontró una asociación estadísticamente significativa entre la atresia esofágica aislada y el uso de broncodilatadores solos (ORa=2,39; intervalo de confianza [IC] 95%= 1,23, 4,66). Es de destacar que si bien hubo menos casos expuestos y los ICs fueron amplios, los ORa de atresia esofágica y del uso de antiinflamatorio solo y de ambos tipos de medicamentos también fueron elevados, pero no fueron estadísticamente significativos. Además, el riesgo de atresia anorrectal aislada asociada con el uso de antiinflamatorios solos fue significativamente mayor (ORa=2,12; IC 95%=1,09, 4,12). El riesgo de onfalocele aislado (ORa=4,13; IC 95%=1,43, 11,95) fue significativamente elevado para los usuarios tanto de medicamentos broncodilatadores como de antiinflamatorios. Ningún otro defecto se asoció significativamente con cualquier grupo de medicación. Los autores también encontraron que las madres que utilizaron múltiples broncodilatadores se encontraban en mayor riesgo de tener un niño con uno de los defectos estudiados que aquellas que usaron 1 broncodilatador (datos no presentados).

Debido a que muchos niños con atresia de esófago, atresia anorrectal, y onfalocele tenían múltiples anomalías sin relación, se llevaron a cabo análisis adicionales de estos tipos de defectos de nacimiento, incluyendo niños con múltiples defectos; sólo persistió la asociación positiva entre el uso de ambos medicamentos broncodilatadores y anti-inflamatorios y el onfalocele cuando se incluyeron en el análisis los defectos múltiples y aislados. Los niños con asociación VATER o VACTERL se consideraron como un grupo separado. Sin embargo, sólo 1 caso de VACTERL estuvo expuesto a cualquier medicación para el asma (datos no presentados), por lo que no se realizaron más análisis.

Para examinar si los resultados significativos son biológicamente plausibles y para evaluar el impacto potencial de los confundidores, los autores realizaron un análisis estratificado por el momento de la medicación materna utilizada (un mes antes hasta el tercer mes, y del cuarto al noveno mes de embarazo), debido a que el efecto de la exposición sobre las malformaciones podría producirse sólo en el período periconcepcional en el que los principales órganos fetales se desarrollan en gran medida. Las asociaciones positivas observadas persistieron sólo entre los que habrían reportado el uso de medicamentos durante el período periconcepcional, pero no entre los que tomaron  medicamentos únicamente después del período periconcepcional. Es de destacar, que el 60% al 67% de las madres de niños con atresia de esófago, atresia anorrectal, y onfalocele utilizaron broncodilatadores en todo su embarazo.
Discusión
Mediante el uso de datos de un estudio grande, caso control, de base poblacional, los autores no encontraron asociaciones significativas entre los reportes maternos de uso de broncodilatadores o anti-inflamatorios durante el período periconcepcional y la mayor parte de los defectos de nacimiento estudiados. Se observaron asociaciones positivas, sin embargo, entre los reportes maternos de uso de medicación para el asma y la ocurrencia de atresia esofágica aislada, atresia anorrectal aislada, y  onfalocele para categorías particulares de medicamentos utilizados para el asma. Estas asociaciones se observaron sólo para el uso periconcepcional informado cuando estos defectos de nacimiento se desarrollaron, lo que apoya la plausibilidad biológica de los hallazgos de los autores. Dada la baja prevalencia basal de estos defectos, si la asociación observada resulta ser causal, los riesgos absolutos de los medicamentos para el asma en estos raros defectos serían pequeños. Por ejemplo, en 2003, las tasas de prevalencia de atresia anorrectal y onfalocele fueron 4,6 y 1,2 casos por cada 10000 nacimientos, respectivamente; por lo tanto, incluso con un riesgo de cuatro veces de la medicación para el asma, el riesgo de tener estos defectos todavía sería de 0,18% y 0,05%, respectivamente.

Los hallazgos de los autores de no asociación entre el uso de medicación materna periconcepcional para el asma y la mayoría de los defectos seleccionados estudiados son consistentes con muchos de los estudios anteriores relacionados. Los hallazgos de los autores de una asociación positiva para atresia anorrectal son apoyados por el trabajo de Kallen y Olausson, que encontraron un aumento significativo del riesgo de atresia anal para los niños expuestos a medicamentos anti-asmáticos. Cuando se estratificó por el uso de corticosteroides inhalados, los expuestos a corticosteroides mostraron un mayor riesgo de atresia anal, lo que es consistente con los resultados de los autores para el uso de antiinflamatorios y atresia anorrectal. Los hallazgos de los autores de asociaciones positivas para atresia esofágica, atresia anorrectal, y onfalocele no son directamente comparables con estudios previos con resultados positivos con otros defectos, pero están avalados por el trabajo de Demissie y colaboradores, quienes reportaron un mayor riesgo para todas las malformaciones congénitas entre las mujeres que utilizaron medicamentos antiasmáticos durante el embarazo. Además, Blais y colaboradores reportaron un aumento del riesgo de defectos del sistema digestivo y "otros" defectos musculoesqueléticos entre mujeres con diagnóstico de asma y con al menos una prescripción de medicación para el asma 2 años antes o durante el embarazo.

Las asociaciones positivas que se encontraron en el presente estudio estaban relacionadas con el uso materno de broncodilatadores solos, de anti-inflamatorios solos, o el uso de ambos tipos de medicamentos. Esto plantea una cuestión crítica de si la gravedad del asma materna, más que el uso materno de medicamentos para el asma, está asociado con el aumento de los riesgos identificados. El estado del asma puede verse adversamente alterado por el embarazo, y la evidencia anterior sugiere que el asma en lugar de la medicación para el asma estaba asociada con la restricción del crecimiento fetal. Con la información de la entrevista disponible para el análisis, los autores fueron incapaces de distinguir entre los efectos del asma y los de los medicamentos para el asma; sin embargo, lo que sí observaron es que las madres con posibles indicadores de asma no controlada o episodios severos de asma (por ejemplo, el uso de múltiples broncodilatadores) estaban en mayor riesgo de tener un niño con uno de los defectos estudiados que aquellas que utilizaron un broncodilatador (datos no presentados). Esto se ve apoyado por los resultados de los autores de que casi dos tercios de las madres de niños con atresia de esófago, atresia anorrectal, o con onfalocele que utilizaron broncodilatadores, lo hicieron durante todo el embarazo. Cuando se requiere el uso regular de broncodilatadores, está implicado un proceso inflamatorio activo; por lo tanto, el uso de broncodilatadores en todo el embarazo podría indicar que estas madres tenían exacerbaciones inflamatorias frecuentes o continuas durante el embarazo. 

Un posible mecanismo para el efecto de los episodios asmáticos o el asma mal controlada en el feto es la hipoxia fetal. La hipoxia fetal puede ser mayor que la hipoxia materna y el flujo uterino de sangre también se ve afectado por la hipoxia materna. El albuterol (medicamento para el asma más comúnmente utilizado en este estudio), con dosis equivalentes al máximo recomendado como dosis inhalatoria diaria para adultos, se encontró que tenía efectos teratogénicos en un estudio en animales. No está claro si las 3 malformaciones con asociaciones positivas en este estudio o el desarrollo de ciertos órganos son más sensibles a los efectos de la hipoxia o a la medicación que otros. Blais y colaboradores encontraron que el asma materna se asoció con un aumento del riesgo de defectos del sistema digestivo y defectos en el grupo de "otros defectos musculoesqueléticos," que contenía onfalocele. Las guías de tratamiento para el asma en mujeres embarazadas recomiendan la reducción de la inflamación de las vías aéreas para disminuir la hiperreactividad de las mismas.  Las guías para el manejo del asma persistente incluyen medicación de control a largo plazo (por ejemplo, corticosteroides inhalados) y medicamentos paliativos a corto plazo (por ejemplo, broncodilatadores) para mantener el suministro adecuado de oxígeno tanto para la madre como para el feto.

El ENPDN ofrece uno de los mayores tamaños de muestras hasta la fecha para estudiar los efectos de los medicamentos para el asma en varios defectos de nacimiento específicos. La revisión de casos sistemática y la clasificación reducen la heterogeneidad dentro de los grupos de casos. La selección de casos y controles basados en la población, y el uso de un protocolo de reclutamiento sistemático reduce el potencial sesgo de selección. En particular, una comparación entre los controles y todos los nacidos vivos en cada centro de estudio mostró que las características de las madres en los 2 grupos fueron similares. Además, mediante una detallada entrevista, el ENPDN reúne datos sobre posibles factores de confusión, lo que permitió ajustes en los modelos multivariables.

Como se ha mencionado, una limitación de la entrevista del ENPDN fue la falta de información del asma materna/gravedad del asma, así como de la dosis y vía de administración de los medicamentos para el asma, que podrían clasificar erróneamente diferentes niveles de riesgo. Para reducir los potenciales errores de clasificación de las madres que no tienen asma, los autores limitaron el análisis a los 2 grupos de medicamentos más comúnmente utilizados para el tratamiento del asma. Con las revisiones realizadas a las entrevistas del ENPDN para recoger información sobre el asma en el embarazo, el análisis de futuros participantes permitirá el examen de la condición del asma además de la medicación utilizada. Los datos futuros del ENPDN incluirán fecha de diagnóstico de asma, síntomas durante el embarazo, y medicamentos específicos utilizados para tratar los síntomas del asma. Otra limitación fue el limitado poder para examinar las asociaciones entre exposiciones raras, tales como el uso de ambos tipos de medicamentos para el asma y las agrupaciones de defectos congénitos, tales como VATER/VACTERL. Debido a la potencia limitada y el número de combinaciones exposición-resultado analizados, algunas de las asociaciones positivas identificadas no deben interpretarse como una evidencia fuerte de aumento de los riesgos, ya que podría deberse a la casualidad. Los autores llevaron a cabo la prueba de Woolf y de DerSimonian-Laird para examinar la homogeneidad de los odds ratio y una prueba de Mantel-Haenszel para evaluar si había una tendencia significativamente común entre los medicamentos para el asma y los defectos de nacimiento. Aunque es posible que los ORs observados fueran hallazgos casuales o variaciones al azar, se encontró una asociación exposición-enfermedad común significativa después de controlar para el tipo de defecto de nacimiento. Esto podría indicar una vía común teratogénica de los medicamentos para el asma en los defectos de nacimiento o un efecto del asma materna en lugar de la medicación. Para  estimar el potencial sesgo de selección, los autores compararon  las composiciones demográficas entre los participantes control en este  estudio y la población objetivo en cada  centro, y encontraron que eran similares.  La tasa de participación de los casos fue  también similar a la de los controles, lo que sugiere  que el sesgo de selección es menos probable.  Además, las tasas de participación entre  las madres de bebés con defectos congénitos  sólo variaban ligeramente de acuerdo al  tipo de defecto congénito, que van desde un 70% a un 72% con excepción de la anencefalia  (68%); sin embargo, los autores todavía no pueden  descartar la posibilidad de sesgo de selección  con el 30% de no participación. Otra limitación puede ser el sesgo de recuerdo por el tiempo hasta la entrevista o porque las madres  de los niños afectados tendrían más probabilidades de informar sus exposiciones que las madres de los controles; sin embargo, se utilizaron una serie de estrategias, como pedir nombres específicos, dosis, y fechas de la medicación prescrita, para reducir al mínimo el sesgo de recuerdo. Además, el tiempo medio para entrevistar fue de 8 a 10 meses para ambos, casos y controles. Además, porque el asma es una enfermedad crónica y se utilizan típicamente medicamentos de control a largo plazo en forma regular, el recuerdo del uso fármacos para el asma es probablemente mejor que el recuerdo de medicamentos tomados por un problema agudo en un corto plazo; sin embargo, las asociaciones positivas encontradas por los autores también podrían ser resultado del sesgo de recuerdo o el azar.
Conclusiones
En este estudio no se encontraron asociaciones significativas entre el uso periconcepcional de medicamentos maternos para el asma y riesgos de defectos del tubo neural, algunos defectos musculoesqueléticos (defectos de las extremidades y hernia diafragmática), y atresia de intestino delgado. Este estudio sugiere, sin embargo, que el uso materno de medicamentos para el asma puede aumentar el riesgo de atresia esofágica, atresia anorrectal, y onfalocele. Aunque las magnitudes de las asociaciones fueron moderadas (ORs variaron de  2,14 a 4,26), los autores no pueden separar los efectos de la gravedad del asma y la hipoxia relacionada de aquellos atribuibles al uso de medicación, ni tampoco pueden descartar la posibilidad de que estos resultados sean atribuibles a sesgo o azar. Las guías clínicas actuales y las recomendaciones específicas para el manejo del asma grave durante el embarazo deberían permanecer sin cambios. Se recomienda realizar estudios adicionales con datos detallados sobre la gravedad del asma y el tratamiento y una muestra grande para aclarar si los hallazgos de los autores son atribuibles al uso materno de medicación para el asma, la gravedad del asma, o al azar únicamente.
Comentario: Diversos estudios epidemiológicos plantean una asociación entre el uso de medicación para el asma y defectos de nacimiento. En el presente estudio no se logra inferir causalidad entre diferentes defectos congénitos seleccionados y el uso de  medicación antiasmática, por lo que serán necesarias más investigaciones en el futuro. Por lo tanto, no deben modificarse las recomendaciones actuales de tratamiento del asma en el embarazo.

♦ Resumen y comentario objetivo: Dra Alejandra Coarasa

jueves, 7 de febrero de 2019

Diabetes gestacional y desarrollo cognitivo infantil

Diabetes gestacional y desarrollo cognitivo infantil
Resumen: Evidencia actual sobre posibles asociaciones entre la diabetes gestacional y el desarrollo cognitivo infantil.Autor: Akilew Awoke Adane, Gita D. Mishra, Leigh R. Tooth Pediatrics. 2016; 137(5):e20154234
 
Introducción
A nivel mundial, la prevalencia de la diabetes mellitus pre-gestacional (DMP) y de la diabetes mellitus gestacional (DMG) está aumentando significativamente debido a las crecientes tasas de obesidad, envejecimiento, y crecimiento poblacional. En las mujeres, la prevalencia mundial de diabetes ajustada por edad aumentó del 7,5% en 1980 al 9,2% en 2008. También se proyecta una tendencia en aumento de la prevalencia de la diabetes a nivel mundial. Por ejemplo, en 2011, hubo 366 millones de personas con diabetes, y durante los próximos 19 años, se espera que esta cifra aumente a 552 millones. Se esperan incrementos sustanciales en los países en desarrollo relacionados con los cambios en el estilo de vida después de la globalización, la rápida urbanización y el envejecimiento de la población.
"Cualquier tipo de diabetes durante el embarazo se asocia con pobres resultados maternos y perinatales"
Cualquier tipo de diabetes durante el embarazo se asocia con pobres resultados maternos y perinatales. Por ejemplo, las malformaciones congénitas, el nacimiento prematuro, la macrosomía fetal, y la muerte fetal intrauterina son significativamente más comunes en los hijos de madres diabéticas que de madres no diabéticas. Incluso se ha hallado que los hijos de madres con DMG en el límite suelen nacer prematuramente y ser macrosómicos.

Debido a los avances en la atención médica, los hijos de madres con diabetes sobreviven cada vez más al período perinatal. En consecuencia, los efectos a largo plazo de la diabetes gestacional en la salud durante la infancia tardía tales como la obesidad/adiposidad, principalmente a través del mayor tamaño para la edad gestacional al nacer, han sido claramente establecidos. En contraste, los datos con respecto a los efectos a largo plazo de la diabetes gestacional sobre el desarrollo cognitivo de la descendencia son relativamente limitados y, cuando se dispone de datos, los resultados son contradictorios.

Los mecanismos por los cuales la diabetes materna durante el embarazo se asocia con el desarrollo cognitivo de la descendencia no están claros. Se plantea como hipótesis que el exceso de los niveles de glucosa en pacientes con diabetes, una condición conocida como hiperglucemia, causaría el deterioro cognitivo. Modelos animales han demostrado que la diabetes gestacional por lo general se asocia con hiperglucemia, y el mayor pasaje de glucosa al feto podría dificultar el desarrollo cognitivo del niño.
Aunque no siempre se observan, las complicaciones metabólicas relacionadas con la diabetes gestacional como la cetonuria, la cetoacidosis, y la glucosuria también se asocian con alteración cognitiva en la descendencia. Algunos investigadores han sugerido que los niños nacidos de madres con DMG o DMP son más propensos a tener un desarrollo cognitivo y lingüístico más pobre que los nacidos de madres no diabéticas. Sin embargo, otros investigadores no han encontrado tales asociaciones o han informado hallazgos contradictorios.

Para el conocimiento de los autores, está faltando información sistemática concreta sobre las asociaciones entre la diabetes gestacional y el desarrollo cognitivo de la descendencia, en particular en la infancia. Las implicaciones de dicha información son dos:
(1) proporcionaría a los profesionales de la salud información completa para ofrecer asesoramiento pre-concepcional
(2) permitiría la identificación temprana de los recién nacidos con riesgo futuro de alteración del desarrollo cognitivo.
Esta información también podría ayudar a los investigadores a identificar brechas informativas y guiar el desarrollo de futuras investigaciones. Por lo tanto, el objetivo de la presente revisión sistemática fue proporcionar la mejor evidencia científica disponible con respecto a las posibles asociaciones entre la diabetes gestacional y el desarrollo cognitivo de la descendencia.

MÉTODOS
Fuentes de datos y estrategias de búsqueda

Se realizó una búsqueda en la base de datos PubMed utilizando combinaciones de palabras clave: (descendencia) o niño*) y ("desarrollo cognitivo") o ("funciones cognitivas") o ("rendimiento escolar") o ("resultados educativos") o "desarrollo del lenguaje") o "pruebas neuropsicológicas") o "desarrollo mental") o neurodesarrollo) o "desarrollo infantil") o  cognición) o inteligencia) o "CI") o "pruebas de inteligencia")) y (((madre*) o embarazada*) o mujeres)) y (((((("diabetes tipo I") o "diabetes tipo Il") o "diabetes gestacional") o "diabetes insípida") o "diabetes mellitus") o diabetes). Se realizaron búsquedas sistemáticas similares en las bases de datos Embase, CINHAL, PsycINFO, y Scopus utilizando las mismas combinaciones de palabras clave adaptadas a cada base de datos hasta junio de 2015.
Estas búsquedas se limitaron a estudios en idioma Inglés con restricciones de dominio humano. Además, se analizaron las listas de referencias de todos los registros relevantes identificados en búsqueda de estudios adicionales. Los autores no fueron contactados para estudios o datos adicionales.
Selección de los estudios

Se incluyeron en esta revisión sistemática los estudios que abordaron los aspectos cognitivos y/o del desarrollo del lenguaje de la descendencia (≤ 12 años de edad) como resultado de DMG o DMP o ambas como exposición principal o factor de confusión. Las revisiones, los comentarios, y los estudios de casos o descriptivos que carecían de grupo control fueron excluidos.
Los registros considerados relevantes durante el cribado del título fueron evaluados utilizando la información disponible en el resumen por 2 revisores independientes usando el criterio de elegibilidad. Los mismos autores evaluaron además el texto completo de los artículos elegibles a partir de la revisión de los resúmenes. Los desacuerdos se resolvieron mediante discusiones y revisión conjunta de los registros. El tercer autor ayudó a resolver cualquier desacuerdo entre los 2 primeros revisores.
Extracción de datos

Se extrajeron datos sobre el primer autor, año de publicación, país, diseño del estudio,  tamaño de la muestra, edad de los hijos al momento del seguimiento, tipo de diabetes y evaluación, tipo cognitivo y medición, factores de confusión representados/ajustados, y principales hallazgos entre la diabetes gestacional y el desarrollo cognitivo de la descendencia mediante el uso de un formato de extracción de datos estandarizado.
Evaluación de calidad
Se utilizó la escala de evaluación de calidad para estudios de cohorte y de casos y controles de Newcastle-Ottawa para evaluar la calidad de los estudios incluidos. Se hicieron dos modificaciones: se incluyó una opción de "evaluación estándar no ciega" en la subsección de  resultados de la escala de evaluación de estudios de cohorte y se omitió el criterio de "tiempo de seguimiento para el resultado producido" debido a que el objetivo de esta revisión sistemática fue examinar el efecto de cualquier tipo de diabetes durante el embarazo en el desarrollo cognitivo de la descendencia a la edad de 12 años. En consecuencia, se calculó para cada estudio una puntuación que varió de 0 (más probablemente sesgado) a 8 (sesgo altamente improbable).
Síntesis y análisis de datos

No se realizó un meta-análisis debido a los resultados cognitivos heterogéneos y a los pocos estudios que se ajustaron para posibles factores de confusión. En cambio, se llevó a cabo una revisión narrativa y resúmenes cualitativos.

RESULTADOS
Se identificaron en total 1295 registros en idioma Inglés y con restricciones de dominio humano. Después de la eliminación de duplicados, se seleccionaron los títulos de 847 artículos; 679 fueron identificados como no relevantes o como otros duplicados. A continuación, se evaluaron los resúmenes de 168 artículos de forma independiente, y se excluyeron 111 registros.
Las evaluaciones subsecuentes de los registros completos de 68 artículos dieron lugar a un total de 19 estudios elegibles. Sin embargo, 2 estudios fueron excluidos posteriormente porque fueron publicados con las mismas poblaciones utilizadas en 2 estudios ya incluidos.
Además, 5 estudios relativamente diferentes fueron realizados utilizando la misma cohorte de estudio con variados tamaños de muestra. Todos reportaron el desarrollo cognitivo global como un resultado secundario o factor de confusión a la edad de 1 y 4 años. Ninguno de estos estudios tuvo como objetivo primario evaluar el desarrollo cognitivo global de los descendientes de  madres con diabetes mellitus (DMDM).
Por lo tanto, se incluyeron los estudios de Nelson y col. (mejor tamaño de muestra y relativamente reciente) y de Townsend y col. (desarrollo cognitivo medido a la edad de 4 años utilizando la Escala Wechsler de Inteligencia para Niños) en la revisión. En total, 14 estudios fueron elegibles para la presente revisión.
Evaluación de la calidad
Utilizando la escala de evaluación de calidad de Newcastle-Ottawa adaptada, las puntuaciones para cada estudio variaron de 2 a 6 (de un total de 8). En adición a las bajas puntuaciones generales, se observaron los siguientes problemas de calidad: la mitad de los estudios reportaron resultados no ajustados; en todos los estudios (excepto en 1 informe) la población se obtuvo a partir de poblaciones no representativas, principalmente de instalaciones hospitalarias; y 7 de 14 estudios reportaron el uso de herramientas estándar de evaluación del desarrollo cognitivo, pero fallaron en proporcionar o reportar evaluaciones ciegas.
Características del estudio
Los 14 estudios se llevaron a cabo entre 1969 y 2015. La edad de los niños al momento de la evaluación cognitiva varió de 6 meses a 12 años. La mayoría de los estudios se realizaron en los Estados Unidos, Israel y el Reino Unido; 3 se llevaron a cabo en la India, Japón y Canadá. La mayoría de los estudios (n = 10) eran cohortes prospectivas.

Aunque las herramientas de medición fueron diversas, el coeficiente intelectual (CI) de la descendencia de acuerdo a una variedad de escalas de CI fue el resultado cognitivo más comúnmente evaluado, seguido del Índice de Desarrollo Mental (IDM) de las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil. En general, 10 de 14 estudios investigaron las asociaciones entre la DMP materna o ambas DMP y DMG y el desarrollo cognitivo de la descendencia. Los 4 estudios restantes examinaron exclusivamente las asociaciones entre la DMG materna y el desarrollo cognitivo de la descendencia.
Asociación entre la DMP y el desarrollo cognitivo de la descendencia

En 1969, Churchill y col. informaron las asociaciones negativas entre la diabetes materna durante el embarazo (tanto DMP como DMG) y el desarrollo cognitivo de los hijos. Ellos administraron el IDM a los 8 meses de edad (n = 121) y la Escala de Inteligencia Stanford-Binet a los 4 años (n = 231). En este estudio, la diabetes materna gestacional con cetonuria se asoció con menor coeficiente intelectual y menores puntuaciones en el IDM.
Los DMDM, complicados por la cetonuria, puntuaron ~ 2,5 y 7 puntos por debajo en las puntuaciones de IDM y de CI, respectivamente, en comparación con los hijos de madres sin diabetes. Sin embargo, en ausencia de cetonuria, los DMDM tuvieron puntuaciones de IDM y CI similares a las de los controles.

En 1991, Rizzo y col. realizaron un estudio de cohorte de 89 descendientes de madres con diabetes pre-gestacional (DMDP), 99 descendientes de madres con diabetes  gestacional (DMDG), y 35 sujetos control de 2 a 5 años de edad. El estudio examinó la correlación entre el metabolismo materno durante el embarazo y el funcionamiento cognitivo y conductual de la descendencia.
En consecuencia, las puntuaciones del IDM de la descendencia se correlacionaron inversamente con los niveles plasmáticos de β-hidroxibutirato maternos en el  tercer trimestre del embarazo, y las puntuaciones de CI de Binet se correlacionaron inversamente con los niveles plasmáticos de ácidos grasos libres y de β-hidroxibutirato maternos en el tercer trimestre. Sin embargo, los investigadores hallaron puntuaciones de IDM y CI de Binet similares entre los grupos.

En apoyo de este resultado, Ornoy y col., utilizando 32 DMDG, 57 DMDP, y 57 sujetos control emparejados por edad, nivel socioeconómico (NSE), edad gestacional, orden de nacimiento, y tamaño familiar, informaron puntuaciones de CI de Wechsler similares a través de estos grupos. A pesar de la falta de importancia estadística, los DMDG estuvieron 5 puntos por debajo de los sujetos control.

Nelson y col. tuvieron como objetivo evaluar la memoria de reconocimiento de modo cruzado entre lactantes, y proporcionaron una simple comparación de la puntuación del IDM (sin ajustar) entre 52 DMDM y 75 sujetos control a la edad de 1 año. Ellos hallaron una diferencia significativa entre estos grupos (media ± DE, 100 ± 9 vs. 104 ± 8; P <0,03).
Sin embargo, utilizando un pequeño subconjunto (15 DMDM y 15 sujetos control) de la misma población, pero a la edad de 4 años, Townsend y col. apoyaron la asociación nula entre la diabetes materna durante el embarazo y el desarrollo cognitivo de los hijos según lo medido utilizando la escala de CI de Wechsler. Los investigadores no pudieron proporcionar explicaciones para esta discrepancia, excepto para las variaciones en la medición del área cognitiva.

En otro estudio, Sells y col. examinaron los resultados del desarrollo neurológico de la descendencia de madres con DMP insulino-dependiente. El estudio incluyó a 109 DMDP (70 con ingreso temprano y 39 con ingreso tardío) y 90 sujetos control, y los investigadores administraron diferentes mediciones del desarrollo cognitivo y del lenguaje entre los 6 y los 36 meses de edad. En este estudio, la DMP se asoció significativamente con puntuaciones más bajas en el desarrollo del lenguaje en los grupos de ingreso tardío, aunque esta asociación no fue observada entre la DMP materna y las puntuaciones de IDM y CI de Binet de la descendencia.

Hod y col. confirmaron la asociación negativa en 31 DMDP y 41 sujetos control al año de edad entre la DMP materna y el IDM de la descendencia; los DMDP estuvieron 7 puntos por debajo de los sujetos control (91 ± 9 vs. 98 ± 12; P <0,05). Del mismo modo, Yamashita y col. hallaron puntuaciones de CI de Tanaka-Binet significativamente menores en 15 DMDP (98 ± 17) en comparación con 15 sujetos control (113 ± 15; P <0,0001).
Sin embargo, ambos estudios no pudieron considerar ningún factor de confusión potencial.
Bonilla y col. (n = 6272) y Fraser y col. examinaron el desarrollo cognitivo de la descendencia de mujeres con DMG y DMP a la edad de 4 y 8 años en 2 diferentes grandes estudios de cohortes.

Bonilla y col. informaron que la diabetes durante el embarazo se asoció negativamente con las puntuaciones de CI de Wechsler; los DMDM tuvieron 3,5 puntos menos (IC 95%, -5.6 a 1.5; P = 0,001) en comparación con los hijos de mujeres sin diabetes. Los investigadores no informaron los resultados de acuerdo al tipo de diabetes, no pudieron tener en cuenta posibles factores de confusión tales como el NSE y el IMC antes del embarazo, y no proporcionaron información sobre la naturaleza y el tamaño del grupo control. Fraser y col. también informaron que tanto la DMP como la DMG se asociaron con menores puntuaciones de la descendencia en la evaluación al ingreso escolar (edad de 4 años, ~ 5849 niños) y en el CI de Wechsler (edad de 8 años, ~5124 niños).
Sin embargo, después de realizar ajustes completos para diversos factores de confusión, las asociaciones negativas persistieron sólo entre la DMG materna y las puntuaciones del CI verbal (diferencia media, 9,92). A pesar del ajuste del modelo completo, Fraser y col. reconocieron la presencia de un pequeño número de madres con diabetes (~44) y pérdidas significativas durante el seguimiento (es decir, datos de CI disponibles para ~49% de la cohorte).
Asociación entre la DMG y el desarrollo cognitivo de la descendencia

Aunque las asociaciones entre la DMG materna y el desarrollo cognitivo de los hijos se reportaron por separado en 7 estudios, solamente 4 estudios evaluaron exclusivamente la DMG. Por lo tanto, para evitar repetición, aquí sólo se presentaron los últimos 4 estudios.

En un estudio de cohorte retrospectivo, Ornoy y col. compararon la función neuropsicológica de niños en edad escolar nacidos de madres con DMG bien controlada y 57 sujetos control emparejados según edad, fecha de nacimiento, y NSE parental. Aunque el estudio tenía poca potencia y carecía de cualquier ajuste de confusión, los DMDG de menor edad (es decir, 5-8 años) estuvieron 8 puntos (107 ± 11 vs. 115 ±11) y 10 puntos (111 ± 14 vs. 121 ±8) por debajo en las puntuaciones de CI verbal y de CI a gran escala de Wechsler, respectivamente, que los sujetos control; tales asociaciones no se observaron en niños mayores (edad 9-12 años) o en la escala de rendimiento del CI.

Dionne y col. compararon DMDG y sujetos control (con edades comprendidas entre 1,5-7 años) en varias medidas de desarrollo del lenguaje. En este estudio, los DMDG puntuaron entre 0,27 y 0,41DE por debajo de los sujetos control en vocabulario expresivo y gramática a los 18 y 30 meses. A los 72 y 84 meses, la DMG materna también se asoció con puntuaciones medias más bajas en la comunicación oral.
En ambos casos, el modelo se ajustó para sexo, edad gestacional, peso de nacimiento, índice de Apgar, hipertensión gestacional, consumo de alcohol, y tabaquismo en el embarazo. Los mismos autores también reportaron un odds ratio de 2,2 (IC 95%,1.4 a 3.5) para el riesgo de alteración del lenguaje. A los 42 y 60 meses de edad, no se observaron diferencias entre los DMDG y los sujetos control en el vocabulario expresivo y receptivo. Además, los grupos no difirieron en las calificaciones medias de lectura y matemáticas.

Por el contrario, Veena y col. reportaron que la DMG materna se asoció con puntuaciones cognitivas medias más altas de recuperación/almacenamiento a largo plazo, capacidad verbal, atención y concentración; estos resultados se midieron utilizando la Batería de Evaluación para Niños de Kaufman, la Escala de Inteligencia para Niños de Wechsler, y otras pruebas cognitivas en 32 DMDG en edad escolar y 483 niños control después de hacer ajustes para varios factores de confusión. Los investigadores reconocieron el número relativamente pequeño de DMDG y solicitaron estudios más amplios.

Más recientemente, Nomura y col. examinaron el efecto independiente y sinérgico de la DMG materna y el bajo NSE en el desarrollo cognitivo y del lenguaje de 21 DMDG y 191 sujetos  control. Ellos compararon niños en edad preescolar (3-4 años de edad) expuestos a 1 de 4 condiciones: ni DMG materna ni NSE bajo (n = 97); DMG materna pero no bajo NSE (n = 12); sin DMG materna, pero con NSE bajo (n = 94); y ambos DMG materna y NSE bajo (n = 9).
A partir de estas comparaciones por pares, hallaron que los niños nacidos tanto de madres diabéticas como de NSE bajo tuvieron menor coeficiente verbal e intelectual a gran escala y menores puntuaciones en el lenguaje compuesto en la Escala Wechsler de Inteligencia Preescolar y Primaria. En comparación con el primer grupo, la DMG materna por sí sola también se asoció significativamente con un desarrollo cognitivo y linguístico inferior (CI total y verbal), pero con tamaños de efecto atenuados.

DISCUSIÓN
"Los tamaños del efecto fueron consistentemente mayores para el desarrollo del lenguaje en comparación con el rendimiento del CI"
Para el entender de los autores, este artículo es la primera revisión sistemática para examinar las asociaciones entre la diabetes materna durante el embarazo y el desarrollo cognitivo infantil. Los autores hallaron unos pocos estudios limitados geográficamente, la mayoría de los cuales eran pequeños y no ajustados para factores de confusión importantes. Aunque no de manera concluyente, 8 de los 14 estudios parecieron apoyar la asociación negativa entre la diabetes materna durante el embarazo  y el desarrollo cognitivo y del lenguaje de la descendencia.
En general, los tamaños de efecto fueron heterogéneos, variando de -1.30 a 0.54. Los tamaños del efecto fueron consistentemente mayores para el desarrollo del lenguaje en comparación con el rendimiento del CI, lo que sugiere que este último es menos propenso a ser afectado por la diabetes materna durante el embarazo.
El hallazgo tiene relevancia clínica debido a que la prevalencia de DMG y diabetes mellitus tipo 2 está aumentando. Vale la pena señalar, sin embargo, que la evidencia surge de pocos estudios observacionales (es decir, si la asociación observada se debió exclusivamente a la diabetes durante el embarazo, sus complicaciones, o factores de confusión no se aclaró con la evidencia disponible).
La mayoría de los estudios llevados a cabo con tamaños de muestra relativamente grandes, totalizando ≥ 2833 niños, produjeron asociaciones negativas consistentes. Otros que no lograron detectar tales asociaciones se llevaron a cabo con tamaños de muestra más pequeños, por lo tanto tuvieron menos potencia para detectar verdaderas diferencias entre los grupos.

Sólo 2 de los 14 estudios elegibles representaron plenamente los potenciales factores de confusión como el IMC materno antes del embarazo, el NSE, la edad materna, el consumo de alcohol y el tabaquismo durante el embarazo, y las covariables relacionadas con la descendencia.
El sobrepeso y la obesidad previos al embarazo son fuertes predictores conocidos tanto de DMP (especialmente diabetes mellitus tipo 2) como de DMG materna. Por ejemplo, en los Estados Unidos, se halló que > 80% y 49% de los pacientes con diabetes tenían sobrepeso y obesidad, respectivamente. Junto con la tendencia creciente del sobrepeso y la obesidad y el efecto subsecuente de estas condiciones en la diabetes materna, la relación entre estos factores y el desarrollo cognitivo posterior de la descendencia debe ser mejor comprendida.
Hasta la fecha, se han realizado sólo unos pocos estudios para mostrar las asociaciones independientes entre la obesidad materna previa al embarazo y el desarrollo cognitivo de la descendencia. Por lo tanto, los estudios en la presente revisión que percibieron una asociación negativa entre la diabetes materna durante el embarazo y el desarrollo cognitivo de la descendencia podrían haberse visto confundidos por la obesidad materna previa al embarazo.

Los estudios en niños pequeños hallaron consistentemente que tanto la DMP como la DMG materna redujeron su desarrollo cognitivo y del lenguaje, mientras que la mayoría de los estudios en niños mayores no mostraron ningún efecto de la diabetes materna en su desarrollo cognitivo. Este resultado sugiere que, o bien el efecto intrauterino de la diabetes puede disminuir a medida que el niño se vuelve mayor, o que factores postnatales, tales como el NSE, participan en tal asociación. Alternativamente, el efecto de la diabetes en el embarazo puede ser reversible ya que las habilidades cognitivas en los niños pequeños son propensas a los cambios, principalmente en el medio ambiente hogareño.

El NSE materno, medido según la educación materna, la ocupación, y los ingresos, es un potente determinante de la salud. En una revisión sistemática reciente, el NSE fue un factor de confusión significativo en la asociación entre parto prematuro y déficit cognitivo, y estos investigadores recomendaron la necesidad de ajustar el papel del NSE en estudios que reporten el desarrollo cognitivo del niño. Del mismo modo, Nomura y col., incluidos en esta revisión sistemática, revelaron un efecto sinérgico negativo del NSE materno bajo y la DMG en el CI y el desarrollo del lenguaje de la descendencia.

Por otra parte, un gran estudio de cohorte que utilizó datos de los registros de población suecos halló menores puntuaciones de CI en hombres no hermanados nacidos de madres diabéticas, pero dicha asociación no fue observada en hermanos con exposición discordante a la diabetes durante la gestación; estos resultados reflejan la función del entorno compartido (específicamente el NSE).
Sin embargo, pocos estudios cruzaron sujetos control en base al NSE o ajustaron para el NSE en las relaciones entre la diabetes materna durante el embarazo y el desarrollo cognitivo de la descendencia. Del mismo modo, otros factores de confusión potenciales, incluyendo la edad de la madre, el uso de alcohol, y el tabaquismo durante el embarazo, y covariables relacionadas con la descendencia, tales como la edad gestacional y el peso de nacimiento, fueron rara vez ajustados en estos estudios.

Una revisión realizada por Ornoy concluyó que la capacidad cognitiva de los niños nacidos de madres con diabetes bien controlada suele ser normal. A pesar de los desafíos sustanciales, el control del metabolismo materno tiene múltiples beneficios, incluyendo, pero no limitado a la reducción de los resultados adversos perinatales y de los efectos a largo plazo en la descendencia expuesta a la diabetes gestacional.
Sin embargo, esta conclusión surgió a partir de estudios descriptivos y principalmente de estudios pequeños, limitados. Además, se han reportado resultados mixtos, con asociaciones nulas o positivas entre diferentes medidas del control metabólico materno y diversas medidas de las habilidades cognitivas. Incluso con una diabetes materna bien controlada, se ha hallado que el desarrollo cognitivo de los hijos puede estar alterado significativamente. Independientemente del control metabólico materno, en la revisión sistemática de los autores, 1 estudio que ajustó plenamente posibles factores de confusión con potencia relativamente buena, así como otros estudios que parcialmente ajustaron para posibles factores de confusión, hicieron referencia al deterioro significativo del desarrollo cognitivo en niños nacidos de madres con DMP o DMG.

Por el contrario, en niños Indios en edad escolar nacidos de una población con tasas más altas de diabetes en el embarazo (6,9%), Veena y col. informaron puntuaciones cognitivas superiores en una variedad de mediciones cognitivas en DMDG en comparación con descendientes de mujeres sin DMG. Los investigadores informaron que la DMG se había asociado positivamente con un NSE más alto, al contrario que en los países desarrollados, y que por lo tanto la asociación observada podría ser atribuible a factores de confusión residuales con respecto al NSE.
A pesar de que no hay datos con respecto al umbral máximo de  nivel de glucosa materno que es perjudicial para el feto en desarrollo, Veena y col. y otros reportaron asociaciones positivas entre los niveles de glucosa maternos durante el embarazo y las puntuaciones cognitivas de la descendencia. Un nivel de glucosa materna óptimo durante el embarazo es vital para el feto en crecimiento. Sin embargo, el control estricto de la glucemia en general se asocia con la hipoglucemia, una condición que, si se produce en repetidas ocasiones, podría conducir a una alteración del desarrollo cognitivo.

Las discrepancias observadas entre algunos de los estudios que hallaron asociaciones negativas, nulas, y positivas podrían también deberse en parte a variaciones en las pruebas cognitivas y a los diferentes resultados cognitivos posteriores. El efecto de la diabetes materna en el embarazo puede variar según los tipos específicos de dominios cognitivos, como se refleja por los tamaños de efecto heterogéneos. Sin embargo, no se cuenta con evidencia que apoye esta sugerencia.
Varias medidas del desarrollo cognitivo de la descendencia, obtenidas tanto a partir de auto-informes como de herramientas altamente estandarizadas y administradas a ciegas fueron utilizadas. Además, a pesar de la utilización de herramientas de medición cognitiva estándar, la mitad de los estudios no pudo proporcionar o reportar una evaluación de resultados cegada. Se halló que la falta de conocimiento de los evaluadores del estado de exposición en ensayos aleatorizados controlados podría ser una fuente de sesgo de información; esto también puede ser un problema en estudios de cohortes observacionales que no comenzaron como diseños de casos y controles.
Del mismo modo, el estado de diabetes materna se obtuvo a partir de los registros hospitalarios, entrevistas, o de los resultados de las pruebas de tolerancia oral a la glucosa variados pero medidos objetivamente. Estas variaciones en la medición pueden también haber contribuido a las inconsistencias observadas (por ejemplo, entre Nomura y col. y Fraser y col.). Por otra parte, el cribado universal de la DMG no estaba disponible en estos estudios, y es posible que los sujetos control pudieran tener DMG. Si es así, este hallazgo puede haber diluido las asociaciones.

Algunos de los puntos fuertes de esta revisión sistemática son que incluyó estudios sin restricción de tiempo, empleó revisores independientes, y utilizó una herramienta estandarizada de evaluación de la calidad. Sin embargo, el sesgo de publicación en los estudios incluidos es una limitación inevitable. Una reciente revisión sistemática reveló una fuerte tendencia a la publicación de resultados positivos o significativos.
Además, los autores restringieron la revisión sistemática a artículos publicados y no se pusieron en contacto con los expertos para obtener datos adicionales. Si bien se excluyeron estudios limitados a través de la restricción de idioma, dichos estudios podrían haber sido relevantes y se perdieron durante esta restricción. Más importante aún, no se realizó meta-análisis debido al número limitado de estudios con resultados cognitivos diversos y ajuste del modelo.

CONCLUSIONES
Se dispone de pocos datos respecto a la influencia de la diabetes materna durante el embarazo en el desarrollo cognitivo posterior de los hijos. En esta revisión se encontró que la diabetes materna durante el embarazo parece asociarse negativamente con el desarrollo cognitivo de la descendencia en la infancia. El efecto fue sustancial en el desarrollo del lenguaje de la descendencia durante la edad temprana, sobre todo en el CI verbal.
Sin embargo, el grado en que la asociación observada se debe a posibles factores de confusión tales como la obesidad antes del embarazo, el NSE materno, u otros factores de confusión no está claro. El uso de diversos criterios e instrumentos de evaluación cognitiva y de la diabetes, el tamaño de la muestra, y las diferencias poblacionales contribuyeron a los hallazgos inconsistentes. Se requieren estudios prospectivos más grandes que aborden los potenciales factores de confusión para confirmar el efecto independiente de la diabetes materna en el desarrollo cognitivo de la descendencia. La investigación futura también debe determinar si la asociación negativa se debe a la diabetes materna en sí o a las complicaciones metabólicas.

Comentario
La diabetes durante el embarazo se asocia en general con pobres resultados maternos y perinatales, con mayor riesgo de malformaciones congénitas, nacimiento prematuro, macrosomía fetal, y muerte fetal intrauterina. Debido a los avances médicos, los hijos de madres con diabetes sobreviven cada vez más al período perinatal, por lo que es común ver los efectos de la diabetes gestacional en la salud de la descendencia durante la infancia.
Sin bien los datos sobre los efectos a largo plazo de la diabetes gestacional sobre el desarrollo cognitivo de la descendencia son relativamente limitados y contradictorios, esta revisión sistemática destaca una posible asociación negativa entre la diabetes materna y los resultados cognitivos y del lenguaje en los niños. Se requieren más estudios que avalen esta asociación y que investiguen posibles factores que puedan influir en estos resultados, como la obesidad materna, el nivel socioeconómico o los hábitos maternos perjudiciales como el tabaquismo y el consumo de alcohol.
Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol

Sialorrea en la embarazada

Sialorrea en la embarazada
La sialorrea o ptialismo es la secreción exagerada de saliva, algunos autores la llaman secreción patológica de saliva.Autor: Dr. Moreno Cayetano Ricardo * Fuente: Artículo de revisión
 
Desarrollo
Sialorrea (ptialismo) es la secreción exagerada de saliva, algunos autores dicen secreción patológica de saliva. Se dice que obedece a cuadros psicológicos. Debe distinguirse de la pseudosialorrea que es simplemente la imposibilidad de tragar un volumen normal de saliva. La formación de saliva es constante, aumentando durante los períodos alimentarios. La secreción diaria normal es de aproximadamente 1 litro, pudiendo pasar de 10 litros en casos de sialorrea intensa. La secreción está regida por la acción colinérgica de las fibras parasimpáticas. Está relacionada fundamentalmente con sensaciones gustativas o con reflejos condicionados.
Causas de sialorrea
El embarazo, afecciones de la boca, del esófago (acalasia, cáncer, por mecanismo reflejo), afecciones del SNC, lesión del centro Bulbar que rige el estímulo colinérgico., en el Parkinsonismo, en la miastenia grave etc. Como consecuencia de lesiones periféricas puede verse en la parálisis facial bilateral, en la del hipogloso  y en la polineuritis diftérica. En algunas intoxicaciones por efecto directo del tóxico sobre la glándula (yoduros, bromuros, mercurio etc.)
Sialorrea y embarazo
Es un cuadro que existe en las embarazadas y que desaparece espontáneamente a la semana 20 o disminuye sustancialmente, aunque a veces permanece hasta el fin del embarazo. La sialorrea una de las manifestaciones digestivas que se presentan en el embarazo es clásicamente una de las menos estudiada (siempre se ha puesto más interés en las náuseas y los vómitos), es más frecuente en el primer trimestre y aumenta proporcionalmente con los vómitos y pirosis.
La característica fundamental es que desaparece con el sueño, lo que se relaciona a problemas de vagotonismo.
La sialorrea durante el embarazo se observa con no mucha frecuencia y mucho menos si nos referimos a un grado muy molesto. La bibilografía es bastante escasa sobre el tema. De acuerdo a las estadísticas de Tosal Herrero y colab  refieren su máxima prevalencia durante el primer trimestre, con un porcentaje del 9,8%, manteniéndose después en torno al 9 % durante el resto de la gestación y disminuyendo hasta situarse en torno al 2 % durante el puerperio. Mandel en un artículo sobre Sialorrea y reflujo gastroesofágico (RGE), dice que la estimulación del esófago por los ácidos gástricos produce un reflejo esofagosalival y sobreviene un marcado aumento en  el flujo salival, que tiende a neutralizar el contenido ácido del esófago. En las embarazadas es bastante frecuente la presencia de RGE con o sin hernia hiatal. A esto hay que sumarle la presencia de los vómitos que son más frecuentes en el primer trimestre del embarazo. Todo esto aumentaría el número de pacientes con sialorrea en este período.
Tratamiento
La experiencia del consultorio me muestra 3 tipos de pacientes. Aquellas embarazadas con aumento leve de la salivación fácilmente controlable con la expectoración o un pañuelo, (que muchas veces no es la causa de la consulta) un segundo grupo con un flujo salival importante, entran al consultorio con una toalla y muy molestas. El tercer grupo es el que motiva internación y reposición de líquidos. 
En los cuadros que se acompañan de vómitos y/o sindrome de RGE (SRGE), cualquiera sea el grado de sialorrea: leve, moderada o severa, se impone en primer lugar el tratamiento de los vómitos y del SRGE, y en algunas formas moderadas y en las severas el uso de sulfato de Atropina, en gotas,  puede aliviar el proceso y tranquilizar a la paciente. Puede ser útil la Psicoterapia, consejos, evitar la ingesta de alimentos irritantes, los cuales podrían estimular las glándulas salivales aumentando la secreción de saliva. Siempre antes de llegar a administrar Atropina, agotar el tratamiento de los vómitos, RGE, normas alimentarias y apoyo psicológico del paciente, muy efectivo cuando lo realiza el médico de cabecera (que a pesar de no tener, muchas veces, la formación del psicoterapeuta, llega con gran efectividad al paciente).

La atropina a dosis terapéuticas no posee efectos manifiestos sobre el sistema nervioso central.

Dosis máxima por día 4 mg
Dosis límites: 0,2 a 1,2 mg tres veces por día.
Dosis óptima: 0,3 a 0,5 mg tres a 4 veces por día.

Tratamientos de las náuseas y vómitos en el embarazo


Tratamientos de las náuseas y vómitos en el embarazo
El malestar mas frecuente durante el embarazo son las náuseas y los vómitos y afectan aproximadamente al 80% de las mujeres gestantes.
 
"De 4 millones de embarazos anuales en los EE.UU., 1 millón están expuestos en ondansetrón"
En el año 1983 fue retirado del mercado de Estados Unidos la presentación de Doxilamina 10mg - Piridoxina 10 mg de liberación prolongada- por lo cual durante 30 años no hubo acceso a drogas aprobadas por la FDA para el tratamiento de nauseas y vómitos en el embarazo (NVE) hasta que, bajo un nuevo nombre comercial, esta combinación fue aprobada por dicho organismo en abril de 2013. Su retiro en el año 1983 se asoció a un riesgo 3 veces mayor de hospitalizaciones de mujeres embarazadas con vómitos severos.
En la actualidad, el 97,7% de las prescripciones para el tratamiento de NVE en el embarazo se realiza con medicamentos que no están indicados para su uso en el embarazo, ni indicados para NVE y no están clasificados como seguros para su uso durante la gestación (Categoría FDA A).
El uso de ondansetrón para el tratamiento de NVE se ha incrementado de manera constante siendo su prescripción de 50.000 recetas por mes en 2008 a 110.000 a finales del año 2013. Esto significa que de 4 millones de embarazos anuales en los EE.UU., 1 millón están expuestos en ondansetrón.
Este fármaco es un antagonista de los receptores serotoninérgicos  5HT3. Originalmente se lo comenzó a utilizar para prevenir náuseas y vómitos provocados por quimioterapia, radioterapia y cirugía. El hecho que el ondansetrón se haya convertido en el año 2007 en un medicamento genérico, con la consecuente reducción en su valor económico,  puede haber sido una de las causas de su mayor uso. No es una opción de primera línea de tratamiento según  las recomendaciones basadas en la evidencia para el manejo de NVE de American Professors in Gynecology and Obstetrics y el American College of Obstetricians and Gynecologists.
Es necesario recordar que la mayoría de las drogas utilizadas durante el embarazo: como por los esteroides para la prevención de síndrome de distress respiratorio, todos los agentes tocolíticos y el sulfato de magnesio para la prevención de la parálisis cerebral, por mencionar unos pocos,  no han sido aprobados por la FDA. Sin embargo, se utilizan. Con respecto a ondansetrón  aún existen cuestiones no resueltas relacionadas a la seguridad fetal y materna lo que incluye alertas recientes de la FDA sobre su potencial riesgo de causar graves disritmias.
Preocupaciones sobre la seguridad fetal con el uso de ondansetrón:
Einarson et al fue el primero que investigó en el año 2004 sobre la seguridad de su uso en humanos. Realizó un estudio de cohorte controlado prospectivo sobre 176 mujeres en las cuales no se pudo detectar un aumento en el riesgo de teratogenicidad. El tamaño de esta muestra tiene poder estadístico para descartar solamente el riesgo 5 veces aumentado de malformaciones mayores y no cualquier malformación especifica.
En febrero de 2013 un trabajo de Pasternak et al informó que  el uso de ondansetrón no está asociado a incrementos en la tasa de malformaciones fetales cuando se usa en NVE. Este hallazgo se basa en un análisis retrospectivo de datos del Registro de Nacimientos Danés, tomados entre 2004 y 2011 y conectado al Registro Nacional de Prescripciones.
Cada una de las 1970 mujeres expuestas a ondansetrón fue controlada con 4 mujeres no expuestas.  La edad promedio del feto fue de 10 semanas, lo que indica que la mitad de los casos fueron expuestos más allá de la semana 10,  cuando las malformaciones morfológicas buscadas en este estudio no pueden producirse. Esto puede ser causa de un sesgo, diluyendo un riesgo existente debido a la inclusión de casos que no fueron expuestos durante la embriogénesis.
En agosto de 2013, Andersen et al desde Dinamarca presentó un segundo estudio utilizando  los mismos registros Daneses abarcando una mayor cantidad de años (1997-2010) y mayor cantidad de mujeres embarazadas (897.018 vs. 608.835).
Contrariamente al estudio de Pasternak et al, Andersen detectó un incremento de riesgo 2 veces mayor de malformaciones cardíacas con ondansetrón (odds ratio [OR], 2.0;95% intervalo de confianza [CI], 1.3e3.1) lo que indica un aumento total del riesgo en un 30% de malformaciones congénitas mayores.
Debido a las confusiones en su indicación, Andersen et al también evaluó a la metoclopramida y no encontró aumento de riesgo teratogénico.
Es preocupante que la investigación del mismo registro pueda arrojar resultados opuestos.
Existe un aumento exponencial  en el uso de las bases de datos conectadas a los registros de nacimientos para la prescripción. Ninguno de estos ha sido diseñado para evaluar seguridad fetal con respecto al uso de drogas y puede haber fallas en la calidad e integridad de los datos disponibles.
Un reciente estudio de casos y controles realizado por la unidad Sloan de Epidemiología y el CDC ha demostrado un riesgo 2 veces mayor de paladar hendido con el uso de ondansetrón utilizado durante el primer trimestre de embarazo. (OR, 2.37; 95% CI, 1.28e4.76)
Preocupaciones sobre la seguridad materna con el uso de ondansetrón:
En junio de 2012 la FDA emitió un alerta que vinculó el uso de ondansetrón  con complicaciones cardiacas como  QT prolongado y Torsade the Pointe. Como resultado, la FDA requiere un control estricto de los paciente expuestos para descartar alargamiento del QT, desbalance electrolítico,  insuficiencia cardiaca congestiva o el consumo conjunto de drogas que prolonguen el intervalo QT.
Debido a que esta droga no se encuentra aprobada para su uso en embarazadas la FDA no expresa precauciones específicas para las embarazadas.
En el contexto de NVE, las mujeres en condiciones severas por esta afección frecuentemente presentan anormalidades electrolíticas (hipokalemia o hipomagnesemia).
El síndrome serotoninérgico es un desorden con elevado riesgo de mortalidad  debido a una excesiva actividad serotoninérgica. Generalmente ocurre cuando 2 o más agentes serotoninérgicos  se usan simultáneamente, aunque puede ocurrir utilizando solo uno.
Desde el 1 de enero de 1998 hasta el 30 de diciembre de 2002, Health Canada recibió 53 reportes de sospecha de síndrome serotoninérgico. La mayoría fueron reportados con el uso de ISRS, inhibidores de la MAO e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina-norepinefrina.
La presentación clínica de este síndrome se caracteriza por una tríada de cambios cognitivos y conductuales (confusión, agitación, letargo, coma), inestabilidad autonómica (hipertermia, taquicardia, diaforesis,  náuseas y vómitos, diarrea y midriasis) y cambios neuromusculares (mioclonos, hiperreflexia y temblor).
Este síndrome también ha sido reportado con el uso de antagonistas de los receptores 5HT-3 de la serotonina (ondansetrón, dolieron, granizaron). Siempre debe considerarse una posible interacción entre ondansetrón y  e ISRS ya que una gran cantidad de mujeres embarazadas sufren de depresión y hasta un 80% presenta náuseas y vómitos matinales.
El desafío principal de medicar a pacientes embarazadas es lograr seguridad materna y fetal. Es por esto que el ondansetrón debe ser utilizado solamente luego que otras drogas con mayores índices de seguridad para embarazadas hayan sido inútiles, como la doxilamina-piridoxina.
La seguridad fetal de piridoxina y doxilamina:
Al contrario del ondansetrón, la seguridad fetal del uso de piridoxina-doxilamina ha sido probada en numerosos estudios y en varios metaanálisis, siendo una de las de las pocas moléculas que ha recibido la clasificación de Categoría A en el embarazo por la FDA.
Bendectin fue el antiemético  mas prescripto para el tratamiento de NVE entre 1956 y 1983 con alrededor de 33 millones de mujeres embarazadas expuestas.
Originalmente su fórmula de liberación prolongada contenía: 10 mg de succinato de doxilamina, 10 mg de piridoxina y 10mg de diclomina clorhidrato. Un estudio en el año 1976 mostró que la diclomina no tiene efecto antiemético per se, posteriormente el producto fue reformulado sin esta droga.
Para averiguar su riesgo potencial de teratogenicidad en humanos se realizaron muchos metaanálisis y estudios controlados sobre el resultado de embarazos que utilizaron esta droga durante el primer trimestre... Ninguno mostró un riesgo global aumentado de las tasas de malformaciones.
Una revisión sistemática de 12 estudios de cohorte y 5 casos y controles que involucraron a un total de 200.000 pacientes calculó un total de OR de 1.01 con IC 95%  de 0.66-1.55.  Cuando los dos estudios fueron separados según su diseño el total fue de 0.95 (CI 95% 0.62-1.45) para los estudios de cohorte y 1.27 ( IC 95%, 0.83-1.94) para los casos y controles.
Un segundo metaanálisis resume 16 estudios de cohorte y 11 estudios de casos y controles. El riesgo relativo para cualquier malformación al nacimiento  en asociación  con la exposición a esta combinación en el primer trimestre fue de 0.95 (IC 95%, 0.88-1.04). Análisis separados para defectos cardiacos, defectos en miembros, hendiduras orales y malformaciones del tracto genital no mostraron diferencias de malformaciones los grupos de piridoxina-doxilamina y los controles.
Como un grupo, estos estudios no han demostrado diferencias en el riesgo de defectos del nacimiento  entre aquellos niños cuyas madres tomaron Bendectin durante el primer trimestre de embarazo y aquellos que no.
Fue publicada una prueba ecológica de seguridad fetal de esta combinación la cual demostró que la retirada del mercado de este fármaco  no se asoció con una disminución de las tasas de malformaciones congénitas mayores en general o para cualquier malformación especifica. Además esta combinación es uno de los pocos medicamentos de los que se posee información sobre el neurodesarrollo de los niños en el útero.
Se realizó  un estudio de cohorte prospectivo controlado de pares de madres e hijos para determinar los efectos de NVE y su tratamiento con piridoxina – doxilamina en el neurodesarrollo de los niños.
Se estudiaron 3 grupos de niños de 3 a 7 años de edad:
-45 fueron hijos de madres con NVE que recibieron tratamiento con piridoxina – doxilamina
-47 fueron hijos de madres con NVE que NO recibieron tratamiento con piridoxina – doxilamina
-29 fueron hijos de madres que no tuvieron NVE y las madres fueron evaluadas por su coeficiente intelectual y status socioeconómico. Los resultados demostraron que  la combinación de piridoxina – doxilamina no afectaría el desarrollo del cerebro y puede utilizarse con seguridad en NVE.
En el año 1989, el panel  de Canadian and American experts for the Special Advisory Committee on Reproductive Physiology to the Health Protection Branch  of Health Canada realizo un reporte sobre la seguridad de la combinacion en el tratamiento de NVE. Concluyeron que “numerosos estudios realizados en humanos y animales  que han sido reportados en literatura médica y científica demostraron que Bendectin no es teratógeno. La seguridad de esta combinación en el manejo de NVE se ha establecido por su uso en miles de mujeres embarazadas. Estas conclusiones son similares a las que utilizó  la FDA para aprobar su uso en 2013...
Guías de referencia acreditadas sobre teratogenicidad concluyen que esta combinación no se asocia con un riesgo aumentado de resultados adversos en el embarazo.
La efectividad de doxilamina – piridoxina
La efectividad clínica de la fórmula de liberación prolongada de esta combinaciones de drogas se ha documentado a lo largo de 50 años por varios ensayos randomizados y controlados así como en estudios abiertos post marketing. Estudios placebo – controlados han confirmado su efectividad.
La retirada del mercado de la formulación  en 1983 se relacionó temporalmente con un aumento en las tasas de hospitalizaciones de mujeres por NVE. Lo cual sugiere que este medicamento no solo controla casos leves o moderados, sino que también previene casos severos de NVE.
En conclusión, con la disponibilidad de una droga segura, efectiva y aprobada por la FDA para el tratamiento de NVE, no hay razón para que las mujeres sean expuestas a una droga no aprobada para la seguridad materna y fetal.
 

Hiperemesis gravídica

Hiperemesis gravídica
Rápido tratamiento del desequilibrio hidroelectrolítico y ácido base.
 
Autor: Dra. Penny Sheehan Fuente: Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna. Australian Family Physician. 36(9):698-701. Septiembre, 2007.
Las nauseas y los vómitos afectan hasta el 85% de las embarazadas. Aunque son vulgarmente conocidos como “enfermedad matinal”, un estudio demostró que menos del 2% de las mujeres experimenta náuseas solo a la mañana, y que el 80% sufre náuseas a lo largo de todo el día. En general, son leves y autolimitadas, siendo su intensidad máxima alrededor de la novena semana de gestación. A menudo se resuelven abruptamente antes de la 14ª de embarazo. Sin embargo, el mismo estudio comprobó que el 13% de las mujeres sufrió náuseas pasada la 20ª semana de gestación.
Hiperemesis gravídica
Un pequeño porcentaje de mujeres experimenta una forma grave de náuseas y vómitos conocida como hiperemesis gravídica. Se calcula que la incidencia de hiperemesis es de 0,3 a 1,5% de todos los nacimientos vivos. El diagnóstico es subjetivo, pero la sintomatología se describe como vómitos intratables que producen un desequilibrio hidroelectrolítico y ácido base, deficiencia nutricional y pérdida de peso. 
Consecuencias y complicaciones
Antes de la introducción de la rehidratación intravenosa, la mortalidad por hiperemesis era considerable. Se han publicado trastornos vitamínicos y metabólicos avanzados, como la encefalopatía de Wernicke, la coagulopatía y la neuropatía periférica. Aunque el vómito es el síntoma más evidente, las náuseas persistentes y debilitantes puede afectar mucho la calidad de vida de la embarazada. En los estudios, el 35% de las mujeres no pudo cumplir a pleno sus tareas laborales y el 26% tuvo que dejar de hacer parte de sus tareas hogareñas.
Las náuseas y los vómitos al comienzo del embarazo se asocian con menores índices de aborto. No existen otras asociaciones con resultados del embarazo. La morbilidad psicosocial para las madres es suficientemente común y el 60% de las mujeres con hiperemesis gravídica desarrolla depresión secundaria.
Etiología
La etiología se desconoce. El factor endocrino más comúnmente invocado es la hormona gonadotrofina coriónica humana (GCH), ya que la observación comprobó una asociación temporaria entre la GCH y los síntomas: la incidencia de hiperemesis es más elevada en el momento que la producción de GCH alcanza su máxima expresión. Por otra parte, se dice que la hiperemesis tiene mayor incidencia en embarazos de mellizos o molares, aunque no toda la evidencia experimental existente avala en forma uniforme este concepto.

De los 15 estudios publicados desde 1990, solo 11 comprobaron concentraciones de GCH significativamente más elevadas en las pacientes, comparadas con los controles. Se piensa que la GCH estimula la función tiroidea debido a su similitud estructural con la hormona estimulante del tiroides (TSH). Hay evidencia sobre la relación entre la GCH y la tirotoxicosis transitoria del embarazo pero el papel causante de la hiperemesis sigue siendo oscuro.

Se han propuesto muchos otros factores etiológicos como los estrógenos, los marcadores séricos placentarios, la hormona adrenocorticotrófica (ACTH) y el cortisol, la hormona de crecimiento y la prolactina. Las náuseas y los vómitos graves se asocian regularmente con fetos femeninos y un estudio comprobó que las mujeres hospitalizadas por hiperemesis tenían 50% más probabilidad de tener un feto femenino que los controles. La explicación dada para esta coincidencia es una concentración de estrógenos mayor. 
Siempre se pensó que la hiperemesis estaba relacionada con conflictos psicológicos relacionados con el embarazo pero los estudios en pacientes con hiperemesis no hallaron diferencia en el estado marital, la condición de embarazo deseado o no o, los sentimientos positivos acerca del embarazo. Estudios más recientes mostraron que los síntomas psicológicos son más bien el resultado del estrés y la hiperemesis que la causa.
Interrogatorio y semiología
Identificación de otras causas
Se deben excluir otras causas más infrecuentes de náuseas y vómitos, como la hepatitis, la pancreatitis, la obstrucción gastrointestinal, la enfermedad ulcerosa péptica, la enfermedad tiroidea y la insuficiencia suprarrenal. Las investigaciones pueden incluir el urocultivo, el ionograma, las pruebas de función hepática, una ecografía para descartar la enfermedad trofoblástica o el embarazo múltiple y, si se sospecha tirotoxicosis, la determinación de la TSH.
Evaluación de la gravedad
El manejo inicial depende de la evaluación de la gravedad o grado de deshidratación (presencia de acetona en la orina).
Manejo inicial
Sin duda que una mujer obviamente deshidratada, con cetonuria mayor de 2++, requiere internación hospitalaria para la rehidratación intravenosa y la terapia antiemética. Los casos de menor gravedad pueden mejorarse con otras opciones de manejo. En la hiperemesis grave y prolongada se debe administrar tiamina intravenosa (100 mg/día) para prevenir la encefalopatía de Wernicke. Los casos extremos pueden necesitar nutrición enteral o parenteral. Lo más importante es que la paciente beba suficiente cantidad de líquidos para evitar la deshidratación, pero esta necesidad exacerba las náuseas. Si la mujer no tolera los líquidos por vía oral, se impone su internación.
Consejo dietético y del estilo de vida
No hay trabajos clínicos sobre estas recomendaciones, pero la experiencia práctica es abudante. En una encuesta, la mayoría de las mujeres consideraron que el consejo dietético y sobre cambios en el estilo de vida pueden ser algo útiles. La instrucción más común es mordisquear con frecuencia galletas secas antes de levantarse y durante el día, y prestar atención al estado de hidratación.
Consejos dietéticos
Beber con frecuencia pequeñas cantidades
A veces, otros líquidos se aceptan mejor que el agua (limonada, bebidas deportivas, jugos de fruta diluidos, cordial, té liviano, caldos).
Comidas de menor volumen y más frecuentes.
Evitar estar con el estómago vacío—recurrir a colaciones pequeñas entre las comidas.
Las nauseas matinales se pueden aliviar comiendo galletas secas antes de levantarse de la cama.
Pueden ayudar los alimentos salados como las papas fritas industriales o los bizcochos salados.
Trate de chupar azúcar de cebada o el agua de la cocción del dulce.
Evitar los alimentos grasos, ricos o sazonados. 
Consejos sobre el estilo de vida
Saque el mayor partido posible de su mejor momento del día – coma bien cuando usted se sienta mejor o siempre que usted tenga hambre.
Si el olor de los alimentos calientes le hace mal, trate de comer alimentos fríos. Si es posible, evite cocinar y solicite ayuda a sus amigos o familiares.
Acuéstese cuando tenga náuseas.
Evite el estrés ya que el estrés por sí mismo es causante de náuseas y vómitos.
Antieméticos 
Tanto las mujeres como sus familiares tienden a sobrestimar el riesgo teratológico de los medicamentos para las náuseas y los vómitos y como consecuencia, es probable que sean subutilizados. “Desde la tragedia de la talidomida en la década de 1960 y la característica cada vez más litigante de nuestra sociedad, no hay tratamientos farmacológicos estandarizados para el comienzo del embarazo, pero el uso cauteloso de los medicamentos pueden aliviar considerablemente la morbilidad.”
Tratamiento ambulatorio de la hiperemesis gravídica
Medicación
Dosis
Vía de administración
Piridoxina (vit.B6) 25 mg, 3 veces/día Oral
Metoclopramida 10 mg, 3–4/día Oral
Proclorperazina 25 mg, 1-2 veces/día Rectal
Prednisolona 40–60 mg/día, reduciendo a la mitad cada 3 días. Una dosis mínima de 5 mg/día puede ser efectiva pero de acción más lenta Oral
Ondansetron 4–8 mg; 2-3 veces/día Oral
Doxilamina 25 mg a la noche y 12,5 mg a la mañana más 10 mg de piridoxina Oral
Jengibre  1-4 g/día, divididos en dosis. Oral (galletas, caramelos, féculas, comprimidos, cápsulas, etc.)
Terapias alternativas
Entre los tratamientos alternativos se halla el jengibre, que puede ser ingerido de diferentes formas. Algunos trabajos sobre hiperemesis han estudiado la acupuntura y la acupresión. La acupuntura requiere una persona entrenada y la acupresión puede ser más barata y accesible. La acupresión comprende la estimulación del punto P6 de Neiguan, ya sea manual (N. del T: digitopuntura) o con bandas elásticas. El punto P6 está en la parte interior de la muñeca, a unos 2 a 3 traveses de dedo, proximal al pliegue de la muñeca, entre los tendones, más o menos a 1 cm. de profundidad. La digitopuntura se aplica en este punto durante 5 minutos cada 4 horas. Se puede aplicar presión alternativamente con los dedos y con bandas elásticas que tienen un botón plástico redondo de 1 cm que sobresale en el centro del punto de acupresión. Desgraciadamente, dice la autora, la evidencia es controvertida. No se ha demostrado que sea claramente más efectiva que la acupresión simulada o que la dieta estándar y las modificaciones del estilo de vida. Sin embargo, acota, en ausencia de otra evidencia, la digitopuntura es la menos peligrosa y de menor costo.
Resumen de los puntos importantes
→ Las mujeres que no toleran los líquidos por vía oral deben ser internadas.
Para prevenir la hidratación es útil brindar consejos sobre la dieta y el estilo de vida.
 Mantener la hidratación es más importante que la nutrición, en el corto plazo.
 Los casos graves o prolongados pueden requerir el suplemento de tiamina y/o nutrición enteral o parenteral.
 Es probable que exista un subutilización de los medicamentos. De todas las medicaciones efectivas, la piridoxina es la que menos efectos colaterales provoca. El fármaco más frecuentemente utilizado es la metoclopramida.