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sábado, 3 de agosto de 2024

Hiperemesis gravídica: sus mecanismos y posibles tratamientos

 Autor/a: Fejzo, M., Rocha, N., Cimino, I. et al. GDF15 linked to maternal risk of nausea and vomiting during pregnancy

Un estudio dirigido por Cambridge ha demostrado por qué muchas mujeres experimentan náuseas y vómitos durante el embarazo y por qué algunas mujeres, incluida la duquesa de Cambridge, se enferman tanto que necesitan ser ingresadas en el hospital.

GDF15 vinculado al riesgo materno de náuseas y vómitos durante el embarazo

Resumen

GDF15, una hormona que actúa sobre el tronco del encéfalo, ha sido implicada en las náuseas y los vómitos del embarazo (NVP), incluida su forma más grave, la hiperemesis gravídica (HG), pero falta una comprensión mecanicista completa. Aquí informamos que la producción fetal de GDF15 y la sensibilidad materna a él contribuyen sustancialmente al riesgo de HG. Confirmamos que los niveles más altos de GDF15 en la sangre materna se asocian con vómitos durante el embarazo y HG. Utilizando espectrometría de masas para detectar una variante de GDF15 marcada naturalmente, demostramos que la gran mayoría de GDF15 en el plasma materno se deriva de la unidad fetoplacentaria. Al estudiar a los portadores de variantes genéticas raras y comunes, encontramos que los niveles bajos de GDF15 en el estado no embarazada aumentan el riesgo de desarrollar HG. Por el contrario, las mujeres con beta-talasemia, una afección en la que los niveles de GDF15 son crónicamente altos, reportan niveles muy bajos de NVP.

En ratones, la respuesta aguda de ingesta de alimentos a un bolo de GDF15 está influenciada bidireccionalmente por niveles previos de GDF15 circulante de una manera que sugiere que este sistema es susceptible a la desensibilización. Nuestros hallazgos respaldan un supuesto papel causal del GDF15 de origen fetal en las náuseas y los vómitos del embarazo humano, siendo la sensibilidad materna, al menos en parte determinada por la exposición a la hormona antes del embarazo, una influencia importante en su gravedad. También sugieren enfoques basados ​​en mecanismos para el tratamiento y la prevención de la HG.


Comentarios

La culpable es una hormona producida por el feto: una proteína conocida como GDF15. Pero qué tan enferma se siente la madre depende de una combinación de la cantidad de hormona producida por el feto y cuánta exposición tuvo la madre a esta hormona antes de quedar embarazada.

El descubrimiento, publicado en Nature, apunta a una forma potencial de prevenir las enfermedades del embarazo exponiendo a las madres al GDF15 antes del embarazo para desarrollar su resiliencia.

Hasta siete de cada diez embarazos se ven afectados por náuseas y vómitos. En algunas mujeres (se cree que entre uno y tres de cada 100 embarazos) puede ser grave, amenazando incluso la vida del feto y de la madre y requiriendo reposición de líquidos por vía intravenosa para prevenir niveles peligrosos de deshidratación. La llamada hiperemesis gravídica es la causa más común de ingreso hospitalario de mujeres durante los primeros tres meses de embarazo.

Aunque existen algunas terapias para tratar las enfermedades del embarazo y son al menos parcialmente efectivas, la ignorancia generalizada sobre el trastorno, agravada por el miedo a usar medicamentos durante el embarazo, significa que muchas mujeres con esta afección no reciben un tratamiento adecuado.

Hasta hace poco, se desconocía por completo la causa de las enfermedades del embarazo. Recientemente, algunas pruebas, procedentes de estudios bioquímicos y genéticos, han sugerido que podría estar relacionado con la producción por parte de la placenta de la hormona GDF15, que actúa en el cerebro de la madre haciéndole sentir náuseas y vómitos.

Ahora, un estudio internacional, en el que participan científicos de la Universidad de Cambridge e investigadores de Escocia, Estados Unidos y Sri Lanka, ha logrado un avance importante en la comprensión del papel del GDF15 en las enfermedades del embarazo, incluida la hiperémesis gravídica.

El equipo estudió datos de mujeres reclutadas para varios estudios, incluido el Rosie Nursing Hospital, parte de Cambridge University Hospitals NHS Foundation Trust y el Peterborough City Hospital, North West Anglia NHS Foundation Trust. Utilizaron una combinación de enfoques que incluían la genética humana, nuevas formas de medir las hormonas en la sangre de las mujeres embarazadas y estudios en células y ratones.

Los investigadores demostraron que el grado de náuseas y vómitos que experimenta una mujer durante el embarazo está directamente relacionado tanto con la cantidad de GDF15 producida por la parte fetal de la placenta y enviada al torrente sanguíneo, como con la sensibilidad que tiene al efecto pro-emético de esta hormona.

El GDF15 se produce en niveles bajos en todos los tejidos fuera del embarazo. La sensibilidad de la madre a la hormona durante el embarazo depende de la cantidad a la que estuvo expuesta antes del embarazo: las mujeres con niveles normalmente bajos de GDF15 en la sangre tienen un mayor riesgo de desarrollar náuseas y vómitos intensos durante el embarazo.

El equipo descubrió que una variante genética rara que pone a las mujeres en un riesgo mucho mayor de hiperemesis gravídica se asociaba con niveles más bajos de la hormona en la sangre y los tejidos fuera del embarazo. De manera similar, las mujeres con el trastorno sanguíneo hereditario beta talasemia, que les hace tener niveles naturalmente muy altos de GDF15 antes del embarazo, experimentan pocas o ninguna náuseas o vómitos.

El profesor Sir Stephen O'Rahilly, codirector del Instituto de Ciencias Metabólicas del Wellcome-Medical Research Council de la Universidad de Cambridge, que dirigió la colaboración, dijo: "La mayoría de las mujeres que quedan embarazadas experimentarán náuseas y malestares en algún momento y, si bien esto no es agradable, para algunas mujeres puede ser mucho peor: se enferman tanto que requieren tratamiento e incluso hospitalización.

"Ahora sabemos por qué: el bebé que crece en el útero produce una hormona a niveles a los que la madre no está acostumbrada. Cuanto más sensible sea a esta hormona, más enferma se pondrá. Saber esto nos da una pista de cómo podemos podría evitar que esto suceda. También nos da más confianza en que evitar que GDF15 acceda a su receptor altamente específico en el cerebro de la madre formará en última instancia la base para una forma eficaz y segura de tratar este trastorno".

Los ratones expuestos a niveles altos y agudos de GDF15 mostraron signos de pérdida de apetito, lo que sugiere que estaban experimentando náuseas, pero los ratones tratados con una forma de acción prolongada de GDF15 no mostraron un comportamiento similar cuando se expusieron a niveles agudos de la hormona. Los investigadores creen que desarrollar la tolerancia de la mujer a la hormona antes del embarazo podría ser la clave para prevenir enfermedades.

La coautora, la Dra. Marlena Fejzo, del Departamento de Ciencias de la Población y la Salud Pública de la Universidad del Sur de California, cuyo equipo había identificado previamente la asociación genética entre GDF15 y la hiperemesis gravídica, tiene experiencia de primera mano con esta afección. "Cuando estaba embarazada, me enfermé tanto que apenas podía moverme sin sentirme enferma. Cuando traté de averiguar por qué, me di cuenta de lo poco que se sabía sobre mi condición, a pesar de que las náuseas del embarazo son muy comunes. Con suerte, ahora que entendemos la causa de la hiperemesis gravídica, estamos un paso más cerca de desarrollar tratamientos efectivos para evitar que otras madres pasen por lo que yo y muchas otras mujeres hemos experimentado".


El trabajo implicó la colaboración entre científicos de la Universidad de Cambridge, la Universidad del Sur de California, la Universidad de Edimburgo, la Universidad de Glasgow y la Universidad de Kelaniya, Colombo, Sri Lanka. Los principales financiadores del estudio en el Reino Unido fueron el Consejo de Investigación Médica y Wellcome, con el apoyo del Centro de Investigación Biomédica de Cambridge del Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención.

martes, 11 de junio de 2019

Tratamientos de las náuseas y vómitos en el embarazohttps://www.ajog.org/article/S0002-9378(14)00853-9/abstract

El malestar mas frecuente durante el embarazo son las náuseas y los vómitos y afectan aproximadamente al 80% de las mujeres gestantes.
"De 4 millones de embarazos anuales en los EE.UU., 1 millón están expuestos en ondansetrón"
En el año 1983 fue retirado del mercado de Estados Unidos la presentación de Doxilamina 10mg - Piridoxina 10 mg de liberación prolongada- por lo cual durante 30 años no hubo acceso a drogas aprobadas por la FDA para el tratamiento de nauseas y vómitos en el embarazo (NVE) hasta que, bajo un nuevo nombre comercial, esta combinación fue aprobada por dicho organismo en abril de 2013. Su retiro en el año 1983 se asoció a un riesgo 3 veces mayor de hospitalizaciones de mujeres embarazadas con vómitos severos.
En la actualidad, el 97,7% de las prescripciones para el tratamiento de NVE en el embarazo se realiza con medicamentos que no están indicados para su uso en el embarazo, ni indicados para NVE y no están clasificados como seguros para su uso durante la gestación (Categoría FDA A).
El uso de ondansetrón para el tratamiento de NVE se ha incrementado de manera constante siendo su prescripción de 50.000 recetas por mes en 2008 a 110.000 a finales del año 2013. Esto significa que de 4 millones de embarazos anuales en los EE.UU., 1 millón están expuestos en ondansetrón.
Este fármaco es un antagonista de los receptores serotoninérgicos  5HT3. Originalmente se lo comenzó a utilizar para prevenir náuseas y vómitos provocados por quimioterapia, radioterapia y cirugía. El hecho que el ondansetrón se haya convertido en el año 2007 en un medicamento genérico, con la consecuente reducción en su valor económico,  puede haber sido una de las causas de su mayor uso. No es una opción de primera línea de tratamiento según  las recomendaciones basadas en la evidencia para el manejo de NVE de American Professors in Gynecology and Obstetrics y el American College of Obstetricians and Gynecologists.
Es necesario recordar que la mayoría de las drogas utilizadas durante el embarazo: como por los esteroides para la prevención de síndrome de distress respiratorio, todos los agentes tocolíticos y el sulfato de magnesio para la prevención de la parálisis cerebral, por mencionar unos pocos,  no han sido aprobados por la FDA. Sin embargo, se utilizan. Con respecto a ondansetrón  aún existen cuestiones no resueltas relacionadas a la seguridad fetal y materna lo que incluye alertas recientes de la FDA sobre su potencial riesgo de causar graves disritmias.
Preocupaciones sobre la seguridad fetal con el uso de ondansetrón:
Einarson et al fue el primero que investigó en el año 2004 sobre la seguridad de su uso en humanos. Realizó un estudio de cohorte controlado prospectivo sobre 176 mujeres en las cuales no se pudo detectar un aumento en el riesgo de teratogenicidad. El tamaño de esta muestra tiene poder estadístico para descartar solamente el riesgo 5 veces aumentado de malformaciones mayores y no cualquier malformación especifica.
En febrero de 2013 un trabajo de Pasternak et al informó que  el uso de ondansetrón no está asociado a incrementos en la tasa de malformaciones fetales cuando se usa en NVE. Este hallazgo se basa en un análisis retrospectivo de datos del Registro de Nacimientos Danés, tomados entre 2004 y 2011 y conectado al Registro Nacional de Prescripciones.
Cada una de las 1970 mujeres expuestas a ondansetrón fue controlada con 4 mujeres no expuestas.  La edad promedio del feto fue de 10 semanas, lo que indica que la mitad de los casos fueron expuestos más allá de la semana 10,  cuando las malformaciones morfológicas buscadas en este estudio no pueden producirse. Esto puede ser causa de un sesgo, diluyendo un riesgo existente debido a la inclusión de casos que no fueron expuestos durante la embriogénesis.
En agosto de 2013, Andersen et al desde Dinamarca presentó un segundo estudio utilizando  los mismos registros Daneses abarcando una mayor cantidad de años (1997-2010) y mayor cantidad de mujeres embarazadas (897.018 vs. 608.835).
Contrariamente al estudio de Pasternak et al, Andersen detectó un incremento de riesgo 2 veces mayor de malformaciones cardíacas con ondansetrón (odds ratio [OR], 2.0;95% intervalo de confianza [CI], 1.3e3.1) lo que indica un aumento total del riesgo en un 30% de malformaciones congénitas mayores.
Debido a las confusiones en su indicación, Andersen et al también evaluó a la metoclopramida y no encontró aumento de riesgo teratogénico.
Es preocupante que la investigación del mismo registro pueda arrojar resultados opuestos.
Existe un aumento exponencial  en el uso de las bases de datos conectadas a los registros de nacimientos para la prescripción. Ninguno de estos ha sido diseñado para evaluar seguridad fetal con respecto al uso de drogas y puede haber fallas en la calidad e integridad de los datos disponibles.
Un reciente estudio de casos y controles realizado por la unidad Sloan de Epidemiología y el CDC ha demostrado un riesgo 2 veces mayor de paladar hendido con el uso de ondansetrón utilizado durante el primer trimestre de embarazo. (OR, 2.37; 95% CI, 1.28e4.76)
Preocupaciones sobre la seguridad materna con el uso de ondansetrón:
En junio de 2012 la FDA emitió un alerta que vinculó el uso de ondansetrón  con complicaciones cardiacas como  QT prolongado y Torsade the Pointe. Como resultado, la FDA requiere un control estricto de los paciente expuestos para descartar alargamiento del QT, desbalance electrolítico,  insuficiencia cardiaca congestiva o el consumo conjunto de drogas que prolonguen el intervalo QT.
Debido a que esta droga no se encuentra aprobada para su uso en embarazadas la FDA no expresa precauciones específicas para las embarazadas.
En el contexto de NVE, las mujeres en condiciones severas por esta afección frecuentemente presentan anormalidades electrolíticas (hipokalemia o hipomagnesemia).
El síndrome serotoninérgico es un desorden con elevado riesgo de mortalidad  debido a una excesiva actividad serotoninérgica. Generalmente ocurre cuando 2 o más agentes serotoninérgicos  se usan simultáneamente, aunque puede ocurrir utilizando solo uno.
Desde el 1 de enero de 1998 hasta el 30 de diciembre de 2002, Health Canada recibió 53 reportes de sospecha de síndrome serotoninérgico. La mayoría fueron reportados con el uso de ISRS, inhibidores de la MAO e inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina-norepinefrina.
La presentación clínica de este síndrome se caracteriza por una tríada de cambios cognitivos y conductuales (confusión, agitación, letargo, coma), inestabilidad autonómica (hipertermia, taquicardia, diaforesis,  náuseas y vómitos, diarrea y midriasis) y cambios neuromusculares (mioclonos, hiperreflexia y temblor).
Este síndrome también ha sido reportado con el uso de antagonistas de los receptores 5HT-3 de la serotonina (ondansetrón, dolieron, granizaron). Siempre debe considerarse una posible interacción entre ondansetrón y  e ISRS ya que una gran cantidad de mujeres embarazadas sufren de depresión y hasta un 80% presenta náuseas y vómitos matinales.
El desafío principal de medicar a pacientes embarazadas es lograr seguridad materna y fetal. Es por esto que el ondansetrón debe ser utilizado solamente luego que otras drogas con mayores índices de seguridad para embarazadas hayan sido inútiles, como la doxilamina-piridoxina.
La seguridad fetal de piridoxina y doxilamina:
Al contrario del ondansetrón, la seguridad fetal del uso de piridoxina-doxilamina ha sido probada en numerosos estudios y en varios metaanálisis, siendo una de las de las pocas moléculas que ha recibido la clasificación de Categoría A en el embarazo por la FDA.
Bendectin fue el antiemético  mas prescripto para el tratamiento de NVE entre 1956 y 1983 con alrededor de 33 millones de mujeres embarazadas expuestas.
Originalmente su fórmula de liberación prolongada contenía: 10 mg de succinato de doxilamina, 10 mg de piridoxina y 10mg de diclomina clorhidrato. Un estudio en el año 1976 mostró que la diclomina no tiene efecto antiemético per se, posteriormente el producto fue reformulado sin esta droga.
Para averiguar su riesgo potencial de teratogenicidad en humanos se realizaron muchos metaanálisis y estudios controlados sobre el resultado de embarazos que utilizaron esta droga durante el primer trimestre... Ninguno mostró un riesgo global aumentado de las tasas de malformaciones.
Una revisión sistemática de 12 estudios de cohorte y 5 casos y controles que involucraron a un total de 200.000 pacientes calculó un total de OR de 1.01 con IC 95%  de 0.66-1.55.  Cuando los dos estudios fueron separados según su diseño el total fue de 0.95 (CI 95% 0.62-1.45) para los estudios de cohorte y 1.27 ( IC 95%, 0.83-1.94) para los casos y controles.
Un segundo metaanálisis resume 16 estudios de cohorte y 11 estudios de casos y controles. El riesgo relativo para cualquier malformación al nacimiento  en asociación  con la exposición a esta combinación en el primer trimestre fue de 0.95 (IC 95%, 0.88-1.04). Análisis separados para defectos cardiacos, defectos en miembros, hendiduras orales y malformaciones del tracto genital no mostraron diferencias de malformaciones los grupos de piridoxina-doxilamina y los controles.
Como un grupo, estos estudios no han demostrado diferencias en el riesgo de defectos del nacimiento  entre aquellos niños cuyas madres tomaron Bendectin durante el primer trimestre de embarazo y aquellos que no.
Fue publicada una prueba ecológica de seguridad fetal de esta combinación la cual demostró que la retirada del mercado de este fármaco  no se asoció con una disminución de las tasas de malformaciones congénitas mayores en general o para cualquier malformación especifica. Además esta combinación es uno de los pocos medicamentos de los que se posee información sobre el neurodesarrollo de los niños en el útero.
Se realizó  un estudio de cohorte prospectivo controlado de pares de madres e hijos para determinar los efectos de NVE y su tratamiento con piridoxina – doxilamina en el neurodesarrollo de los niños.
Se estudiaron 3 grupos de niños de 3 a 7 años de edad:
-45 fueron hijos de madres con NVE que recibieron tratamiento con piridoxina – doxilamina
-47 fueron hijos de madres con NVE que NO recibieron tratamiento con piridoxina – doxilamina
-29 fueron hijos de madres que no tuvieron NVE y las madres fueron evaluadas por su coeficiente intelectual y status socioeconómico. Los resultados demostraron que  la combinación de piridoxina – doxilamina no afectaría el desarrollo del cerebro y puede utilizarse con seguridad en NVE.
En el año 1989, el panel  de Canadian and American experts for the Special Advisory Committee on Reproductive Physiology to the Health Protection Branch  of Health Canada realizo un reporte sobre la seguridad de la combinacion en el tratamiento de NVE. Concluyeron que “numerosos estudios realizados en humanos y animales  que han sido reportados en literatura médica y científica demostraron que Bendectin no es teratógeno. La seguridad de esta combinación en el manejo de NVE se ha establecido por su uso en miles de mujeres embarazadas. Estas conclusiones son similares a las que utilizó  la FDA para aprobar su uso en 2013...
Guías de referencia acreditadas sobre teratogenicidad concluyen que esta combinación no se asocia con un riesgo aumentado de resultados adversos en el embarazo.
La efectividad de doxilamina – piridoxina
La efectividad clínica de la fórmula de liberación prolongada de esta combinaciones de drogas se ha documentado a lo largo de 50 años por varios ensayos randomizados y controlados así como en estudios abiertos post marketing. Estudios placebo – controlados han confirmado su efectividad.
La retirada del mercado de la formulación  en 1983 se relacionó temporalmente con un aumento en las tasas de hospitalizaciones de mujeres por NVE. Lo cual sugiere que este medicamento no solo controla casos leves o moderados, sino que también previene casos severos de NVE.
En conclusión, con la disponibilidad de una droga segura, efectiva y aprobada por la FDA para el tratamiento de NVE, no hay razón para que las mujeres sean expuestas a una droga no aprobada para la seguridad materna y fetal.

jueves, 7 de febrero de 2019

Hiperemesis gravídica

Hiperemesis gravídica
Rápido tratamiento del desequilibrio hidroelectrolítico y ácido base.
 
Autor: Dra. Penny Sheehan Fuente: Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Esp. Medicina Interna. Australian Family Physician. 36(9):698-701. Septiembre, 2007.
Las nauseas y los vómitos afectan hasta el 85% de las embarazadas. Aunque son vulgarmente conocidos como “enfermedad matinal”, un estudio demostró que menos del 2% de las mujeres experimenta náuseas solo a la mañana, y que el 80% sufre náuseas a lo largo de todo el día. En general, son leves y autolimitadas, siendo su intensidad máxima alrededor de la novena semana de gestación. A menudo se resuelven abruptamente antes de la 14ª de embarazo. Sin embargo, el mismo estudio comprobó que el 13% de las mujeres sufrió náuseas pasada la 20ª semana de gestación.
Hiperemesis gravídica
Un pequeño porcentaje de mujeres experimenta una forma grave de náuseas y vómitos conocida como hiperemesis gravídica. Se calcula que la incidencia de hiperemesis es de 0,3 a 1,5% de todos los nacimientos vivos. El diagnóstico es subjetivo, pero la sintomatología se describe como vómitos intratables que producen un desequilibrio hidroelectrolítico y ácido base, deficiencia nutricional y pérdida de peso. 
Consecuencias y complicaciones
Antes de la introducción de la rehidratación intravenosa, la mortalidad por hiperemesis era considerable. Se han publicado trastornos vitamínicos y metabólicos avanzados, como la encefalopatía de Wernicke, la coagulopatía y la neuropatía periférica. Aunque el vómito es el síntoma más evidente, las náuseas persistentes y debilitantes puede afectar mucho la calidad de vida de la embarazada. En los estudios, el 35% de las mujeres no pudo cumplir a pleno sus tareas laborales y el 26% tuvo que dejar de hacer parte de sus tareas hogareñas.
Las náuseas y los vómitos al comienzo del embarazo se asocian con menores índices de aborto. No existen otras asociaciones con resultados del embarazo. La morbilidad psicosocial para las madres es suficientemente común y el 60% de las mujeres con hiperemesis gravídica desarrolla depresión secundaria.
Etiología
La etiología se desconoce. El factor endocrino más comúnmente invocado es la hormona gonadotrofina coriónica humana (GCH), ya que la observación comprobó una asociación temporaria entre la GCH y los síntomas: la incidencia de hiperemesis es más elevada en el momento que la producción de GCH alcanza su máxima expresión. Por otra parte, se dice que la hiperemesis tiene mayor incidencia en embarazos de mellizos o molares, aunque no toda la evidencia experimental existente avala en forma uniforme este concepto.

De los 15 estudios publicados desde 1990, solo 11 comprobaron concentraciones de GCH significativamente más elevadas en las pacientes, comparadas con los controles. Se piensa que la GCH estimula la función tiroidea debido a su similitud estructural con la hormona estimulante del tiroides (TSH). Hay evidencia sobre la relación entre la GCH y la tirotoxicosis transitoria del embarazo pero el papel causante de la hiperemesis sigue siendo oscuro.

Se han propuesto muchos otros factores etiológicos como los estrógenos, los marcadores séricos placentarios, la hormona adrenocorticotrófica (ACTH) y el cortisol, la hormona de crecimiento y la prolactina. Las náuseas y los vómitos graves se asocian regularmente con fetos femeninos y un estudio comprobó que las mujeres hospitalizadas por hiperemesis tenían 50% más probabilidad de tener un feto femenino que los controles. La explicación dada para esta coincidencia es una concentración de estrógenos mayor. 
Siempre se pensó que la hiperemesis estaba relacionada con conflictos psicológicos relacionados con el embarazo pero los estudios en pacientes con hiperemesis no hallaron diferencia en el estado marital, la condición de embarazo deseado o no o, los sentimientos positivos acerca del embarazo. Estudios más recientes mostraron que los síntomas psicológicos son más bien el resultado del estrés y la hiperemesis que la causa.
Interrogatorio y semiología
Identificación de otras causas
Se deben excluir otras causas más infrecuentes de náuseas y vómitos, como la hepatitis, la pancreatitis, la obstrucción gastrointestinal, la enfermedad ulcerosa péptica, la enfermedad tiroidea y la insuficiencia suprarrenal. Las investigaciones pueden incluir el urocultivo, el ionograma, las pruebas de función hepática, una ecografía para descartar la enfermedad trofoblástica o el embarazo múltiple y, si se sospecha tirotoxicosis, la determinación de la TSH.
Evaluación de la gravedad
El manejo inicial depende de la evaluación de la gravedad o grado de deshidratación (presencia de acetona en la orina).
Manejo inicial
Sin duda que una mujer obviamente deshidratada, con cetonuria mayor de 2++, requiere internación hospitalaria para la rehidratación intravenosa y la terapia antiemética. Los casos de menor gravedad pueden mejorarse con otras opciones de manejo. En la hiperemesis grave y prolongada se debe administrar tiamina intravenosa (100 mg/día) para prevenir la encefalopatía de Wernicke. Los casos extremos pueden necesitar nutrición enteral o parenteral. Lo más importante es que la paciente beba suficiente cantidad de líquidos para evitar la deshidratación, pero esta necesidad exacerba las náuseas. Si la mujer no tolera los líquidos por vía oral, se impone su internación.
Consejo dietético y del estilo de vida
No hay trabajos clínicos sobre estas recomendaciones, pero la experiencia práctica es abudante. En una encuesta, la mayoría de las mujeres consideraron que el consejo dietético y sobre cambios en el estilo de vida pueden ser algo útiles. La instrucción más común es mordisquear con frecuencia galletas secas antes de levantarse y durante el día, y prestar atención al estado de hidratación.
Consejos dietéticos
Beber con frecuencia pequeñas cantidades
A veces, otros líquidos se aceptan mejor que el agua (limonada, bebidas deportivas, jugos de fruta diluidos, cordial, té liviano, caldos).
Comidas de menor volumen y más frecuentes.
Evitar estar con el estómago vacío—recurrir a colaciones pequeñas entre las comidas.
Las nauseas matinales se pueden aliviar comiendo galletas secas antes de levantarse de la cama.
Pueden ayudar los alimentos salados como las papas fritas industriales o los bizcochos salados.
Trate de chupar azúcar de cebada o el agua de la cocción del dulce.
Evitar los alimentos grasos, ricos o sazonados. 
Consejos sobre el estilo de vida
Saque el mayor partido posible de su mejor momento del día – coma bien cuando usted se sienta mejor o siempre que usted tenga hambre.
Si el olor de los alimentos calientes le hace mal, trate de comer alimentos fríos. Si es posible, evite cocinar y solicite ayuda a sus amigos o familiares.
Acuéstese cuando tenga náuseas.
Evite el estrés ya que el estrés por sí mismo es causante de náuseas y vómitos.
Antieméticos 
Tanto las mujeres como sus familiares tienden a sobrestimar el riesgo teratológico de los medicamentos para las náuseas y los vómitos y como consecuencia, es probable que sean subutilizados. “Desde la tragedia de la talidomida en la década de 1960 y la característica cada vez más litigante de nuestra sociedad, no hay tratamientos farmacológicos estandarizados para el comienzo del embarazo, pero el uso cauteloso de los medicamentos pueden aliviar considerablemente la morbilidad.”
Tratamiento ambulatorio de la hiperemesis gravídica
Medicación
Dosis
Vía de administración
Piridoxina (vit.B6) 25 mg, 3 veces/día Oral
Metoclopramida 10 mg, 3–4/día Oral
Proclorperazina 25 mg, 1-2 veces/día Rectal
Prednisolona 40–60 mg/día, reduciendo a la mitad cada 3 días. Una dosis mínima de 5 mg/día puede ser efectiva pero de acción más lenta Oral
Ondansetron 4–8 mg; 2-3 veces/día Oral
Doxilamina 25 mg a la noche y 12,5 mg a la mañana más 10 mg de piridoxina Oral
Jengibre  1-4 g/día, divididos en dosis. Oral (galletas, caramelos, féculas, comprimidos, cápsulas, etc.)
Terapias alternativas
Entre los tratamientos alternativos se halla el jengibre, que puede ser ingerido de diferentes formas. Algunos trabajos sobre hiperemesis han estudiado la acupuntura y la acupresión. La acupuntura requiere una persona entrenada y la acupresión puede ser más barata y accesible. La acupresión comprende la estimulación del punto P6 de Neiguan, ya sea manual (N. del T: digitopuntura) o con bandas elásticas. El punto P6 está en la parte interior de la muñeca, a unos 2 a 3 traveses de dedo, proximal al pliegue de la muñeca, entre los tendones, más o menos a 1 cm. de profundidad. La digitopuntura se aplica en este punto durante 5 minutos cada 4 horas. Se puede aplicar presión alternativamente con los dedos y con bandas elásticas que tienen un botón plástico redondo de 1 cm que sobresale en el centro del punto de acupresión. Desgraciadamente, dice la autora, la evidencia es controvertida. No se ha demostrado que sea claramente más efectiva que la acupresión simulada o que la dieta estándar y las modificaciones del estilo de vida. Sin embargo, acota, en ausencia de otra evidencia, la digitopuntura es la menos peligrosa y de menor costo.
Resumen de los puntos importantes
→ Las mujeres que no toleran los líquidos por vía oral deben ser internadas.
Para prevenir la hidratación es útil brindar consejos sobre la dieta y el estilo de vida.
 Mantener la hidratación es más importante que la nutrición, en el corto plazo.
 Los casos graves o prolongados pueden requerir el suplemento de tiamina y/o nutrición enteral o parenteral.
 Es probable que exista un subutilización de los medicamentos. De todas las medicaciones efectivas, la piridoxina es la que menos efectos colaterales provoca. El fármaco más frecuentemente utilizado es la metoclopramida. 

Hiperemesis gravídica

Hiperemesis gravídica
Este estudio proporciona una nueva perspectiva sobre las causas de la hiperemesis gravídica.
 
Autor: Dres. Ase Vikanes, Rolv Skjærven, Andrej M Grjibovski, Nina Gunnes, Siri Vangen, Per Magnus BMJ 2010;340:c2050.
Introducción
La hiperemesis gravídica (HG) se define como la náusea y los vómitos excesivos que aparecen antes de la 22ª semana de gestación y provoca deficiencia nutricional y pérdida de peso. Se presenta en el 0,5-2,0% de los embarazos. Al comienzo del embarazo, es la causa más común de internación hospitalaria. Se asocia con resultaos adversos del embarazo como bajo peso al nacer y parto prematuro. Se desconoce su etiología. Un estudio noruego comprobó que si en el primer embarazo hubo HG, el riesgo de que se repita en el segundo fue 15,2%, comparado con solo 0,7% si no hubo HG. Después de haber cambiado de pareja, el riesgo de HG en el segundo embarazo de las mujeres que tuvieron HG en el primero fue 10,9%, mientras que con la misma pareja mantuvieron la misma tasa del 16.0%. Estos hallazgos indican que en la HG habría un efecto genético con participación de los genes maternos y fetales, aunque no se pueden descartar los factores ambientales.
El objetivo de esta investigación fue estudiar si ambos integrantes de la pareja nacieron de embarazos complicados con HG. Por otra parte, se calculó el riesgo de HG en mujeres nacidas de embarazos sin HG pero cuyas madres habían sufrido HG en un embarazo previo o posterior al que dio lugar a su nacimiento.
Objetivo
Calcular el riesgo de HG sobre la base de si las hijas y los hijos en estudio nacieron después de embarazos complicados con hiperemesis.
Métodos
Se utilizaron datos generacionales vinculados del Registro de Nacimientos de Noruega (1.967-2.006): 544.087 unidades de madres de madres e hijas fértiles y 399.777 unidades de madres e hijos. El resultado principal analizado fue la HG en las hijas de las unidades de madres e hijas fértiles y la HG en las parejas de los hijos de la unidad de madres e hijos.
Resultados
Las hijas nacidas después de un embarazo complicado con HG tuvieron un 3% de riesgo de HG en su propio embarazo, mientras que en las mujeres nacidas después de un embarazo no afectado, el riesgo fue 1,1%. Las parejas femeninas de los hijos nacidas después de un embarazo complicado por HG tuvieron un riesgo de 1,2%. Las hijas nacidas e de un embarazo no complicado por HG tenían mayor riesgo de tener hiperemesis si su madre había tenido HG en un embarazo anterior (3,2%) o posterior, 3,7%. La corrección estadística según la edad materna en el parto, el período del nacimiento y la paridad no modificaron los cálculos. La restricción a los primogénitos no influyó en los resultados.
Comentarios
El riesgo de HG en una embarazada es  3 veces mayor si su madre tuvo HG en un embarazo, independientemente si el embarazo correspondió o no al nacimiento de la mujer en estudio, o si fue en un embarazo anterior o posterior al de ella. Por el contrario, las parejas femeninas de los hombres cuyas madres tuvieron HG durante el embarazo no tenían mayor riesgo de hiperemesis.
Fortalezas y limitaciones
La cohorte poblacional de este estudio hizo un informe obligado del grupo de datos estandarizados correspondientes a un período de 40 años. No se consideró que el error de selección presentara algún problema. La validez de los datos sobre HG en el Registro es aceptable. La prevalencia de HG fu elevada en la segunda generación. Este hallazgo coincide con los de estudios previos y podría deberse a un mejor registro de la HG a partir de 1.999, una mayor preocupación por la afección o a un aumento real de la prevalencia. Cuando se hicieron correcciones de acuerdo con el período de parto, la edad materna y la paridad en ambas generaciones, no hubo modificaciones entre las generaciones. Lamentablemente, dicen los autores, “no tenemos datos sobre variables tales como el índice de masa corporal, el tabaquismo, el nivel de educación y los antecedentes étnicos.” Sin embargo, como la mayoría de los inmigrantes a Noruega arribaron después de 1.986, los autores consideran que es poco probable que hubiera factores de error la etnia que afectasen el riesgo de recurrencia entre las generaciones.  En un estudio previo que relacionó los datos del registro con la información sobre educación obtenida de un registro Estadístico de Noruega, la HG no se asoció con el nivel educativo de la madre.
Comparación con otros estudios
Los responsables de este estudio afirman que no tienen conocimiento de otros estudios poblacionales sobre la recurrencia de la HG entre generaciones. En una muestra autoseleccionada de una encuesta realizada por Internet hubo un elevado grado de HG familiar. Otros estudios han informado que las hermanas y las madres de mujeres con náuseas y vómitos durante el embarazo tienen mayor posibilidad de experimentar los mismos síntomas.
Un estudio clásico de gemelos concluyó que la varianza genética es la que probablemente explica alrededor del 50% de la varianza del fenotipo poblacional. Sin embargo, la HG es una enfermedad rara que se presenta solo en pocos embarazos, mientras que las náuseas y los vómitos gestacionales son comunes. En la actualidad se desconoce cómo se relaciona la HG con las náuseas y los vómitos en el embarazo.
Implicancias
La HG tiende a ser recurrente en los embarazos de la misma mujer. Un aumento del riesgo en las generaciones futuras indica que los factores genéticos son importantes. El hecho que el riesgo aparece en las hijas y no en las parejas femeninas de los hijos indica que el genotipo materno es más importante que el genotipo del feto. No obstante, es posible que el riesgo no se transmita genéticamente sino que esté ocasionado por factores ambientales comunes, compartidos por madres e hijas. Estos factores pueden ser nutricionales pero existen otros, relacionados con el estilo de vida o las infecciones. Una posibilidad es la impronta genómica, pero es difícil establecer que influye en las características relacionadas con el sexo, como los es la HG. Fumar durante el embarazo se asocia con menor riesgo de HG y es posible que haya una transmisión social a las hijas. Lamentablemente, el Registro de Nacimientos de Noruega solo ha incluido la información sobre el tabaquismo desde 1.999 y no antes. Un estudio previo sobre consanguinidad y riesgo de HG basado en el Registro de Nacimientos mostró que la consanguinidad no aumentó el riesgo, lo que implica que los genes recesivos fetales no desempeñan un papel importante en el desarrollo de la HG. Un estudio de recurrencia de la HG en embarazos sucesivos de la misma mujer mostró que había menos recurrencia después de un cambio de pareja, lo que sugiere que los genes del feto podrían tener participación. Sin embargo, al cambiar la pareja también podría haber cambios en el estilo de vida y las condiciones socioeconómicas. La falta de información sobre los factores ambientales en el presente estudio pone de relieve la necesidad de estudios epidemiológicos más detallados.

Anteriormente, se creía que la HG estaba provocada por mecanismos psicológicos, como un rechazo inconsciente del niño o la pareja. Hoy en día todavía hay prestadores de salud que sostienen que las mujeres con esta patología tienen que "dejar de fingir estar enfermas." Sin embargo, otros consideran que los síntomas psicológicos asociados son una consecuencia de la afección. La HG puede reducir la calidad de vida de una mujer. Las mujeres que han tenido HG parecen ser menos capaces de aceptar bien los nuevos embarazos y están más predispuestas al aborto.
Implicancias para los médicos
Los resultados de este estudio muestran un riesgo elevado de recurrencia de la HG entre las generaciones, transmitido de madres a hijas. El riesgo de HG en las hijas aumentó,  independientemente de si ellas mismas habían nacido después de un embarazo complicado por HG o no, siempre y cuando la madre hubiese tenido HG en un embarazo anterior o posterior. Las parejas femeninas de los hombres nacidos después de un embarazo con HG no tenían el riesgo aumentado. Los resultados sugieren una mayor influencia del genotipo materno comparado con el genotipo fetal o de la covariación de factores ambientales a lo largo de la línea materna.
Este estudio proporciona una nueva perspectiva sobre la causalidad de HG, lo que permitiría una mejor apreciación de la biología subyacente y sería un estímulo para nuevas investigaciones sobre la etiología genética. Así como una comprensión de las consecuencias psicológicas de las náuseas y los vómitos severos podría ser útil para el asesoramiento médico también se podrían obtener beneficios de un  conocimiento mayor de la HG.
♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti. Especialista en Medicina Interna